La movilidad sostenible es más que solo autos eléctricos

Medellín se destaca por ser una de las ciudades líderes en América Latina en movilidad sostenible. Desde hace algunos años, el territorio metropolitano ha visto la transformación hacia modos más amigables con el peatón y el medio ambiente. Aún quedan muchos retos. Primera de tres entregas del especial de Territorios Sostenibles sobre cómo movernos de una mejor manera.

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El Sistema de Bicicletas Públicas (EnCicla) cuenta con 90 estaciones, 1.680 bicicletas, 100.893 usuarios inscritos y un promedio de 3.100 préstamos diarios. Foto: Territorios Sostenibles

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Si bien la movilidad eléctrica es una tendencia creciente en el planeta; este es solo uno de los componentes que inciden en una forma de moverse de manera más sostenible en los territorios. En este sentido, Medellín ha logrado, desde hace algunos años, dar pasos importantes, tal vez como muy pocas ciudades en América Latina, para aplicar unos modos de transporte más acordes con las nuevas realidades.

Aunque el ciudadano del común tiene en su imaginario que una buena parte de la solución son los vehículos particulares eléctricos, el tema es un poco más complejo. En Medellín, al igual que en el mundo, el crecimiento del parque automotor de vehículos que funcionan con electricidad es bajo.

En el planeta solo hay 5 millones de vehículos eléctricos de un total de 80 millones. Sin embargo, los diferentes gobiernos nacionales y locales impulsan el uso de esta tecnología para contribuir a mejorar la calidad del aire en las ciudades, reducir los gases de efecto invernadero y luchar contra el cambio climático.

Según cifras de la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (Andemos), en el país, a junio de 2020, hay 6.904 vehículos, entre eléctricos e híbridos, transitando por las vías nacionales. A esto se le suman unas 2.400 motos eléctricas para conformar un parque automotor cercano a los 9.500 vehículos de este tipo.

Tras la expedición de la Ley 1844 de 2017, “con la cual se aprueba el Acuerdo de París”, Colombia se comprometió a reducir las emisiones de gases efecto invernadero en un 20% para 2030. De ahí que desde diferentes regiones se trabaje de manera decidida en este aspecto.

En ese sentido, el Valle de Aburrá y Medellín son abanderados en movilidad sostenible. Sin duda, el ejemplo más relevante en el país y uno de los más destacados en el continente es el del Sistema de Transporte Masivo.

Este sistema es comandado por el metro, inaugurado en 1995, y está compuesto por una serie de modos de transporte eléctricos con cero emisiones: dos líneas de metro, una línea de tranvía, cinco cables aéreos (otro más se espera entre en funcionamiento en 2020) y dos rutas de metroplús (que ya cuentan con 64 buses eléctricos que están entrando en operación de manera gradual desde 2019).

Algunos de estos buses eléctricos ya transitan en el corredor de la carrera 80. A este esfuerzo se sumó la empresa privada. En este caso, Masivo de Occidente, que ya opera cuatro buses 100% eléctricos en la Cuenca 3, que presta servicio al suroccidente de Medellín.

En el país, a junio de 2020, hay 6.904 vehículos, entre eléctricos e híbridos, transitando por las vías nacionales, según cifras de Andemos. Foto: Territorios Sostenibles

Los beneficios
El sistema metro, en 2019, movilizó 318,4 millones de pasajeros y evitó la emisión de 753.143 toneladas de CO2, lo que generó un beneficio económico valorado en 123.553 millones de pesos. Además, con la operación del sistema, en ese mismo periodo se dejaron de consumir 72,5 millones de galones de diésel,1,6 millones de galones de gasolina o 1,9 millones de metros cúbicos de GNV, beneficios sociales estimados en 416.882 millones.

Estas externalidades, además de otras como contribución al desarrollo económico, afecciones de salud e incidentes viales evitados, entre otros, le significaron 3,1 billones de pesos a la empresa Metro de Medellín SA y una contribución importante en la calidad del aire del Valle de Aburrá.

Según Tomás Elejalde, gerente de la empresa Metro de Medellín, cada año se calculan las externalidades, entendidas como “la cuantificación económica de los impactos positivos o negativos que la actividad de la empresa genera en los habitantes de un territorio determinado, independientemente de si adquieren sus bienes o servicios”.

La Alcaldía de Medellín presentó, también en 2019, los primeros taxis eléctricos. Ya hay cuatro de estos vehículos operando por la ciudad, y la proyección, según la Administración Municipal, es que para 2021 transiten 1.500 por las calles de la capital antioqueña.

Más que carros
Pero las acciones por la movilidad sostenible no solo se reducen al funcionamiento de vehículos de cero o bajos en emisiones. Desde el sector público y la empresa privada se vienen desarrollando diversos esfuerzos para mejorar la forma de moverse en la ciudad y, por ende, lograr un aire más sano y una mejor calidad de vida para los habitantes.

Para la Alcaldía de Medellín entre 2020 y 2023, la gran apuesta, como lo consigna su Plan de Desarrollo, es el componente de ‘Movilidad sostenible e inteligente’. En ese sentido hay un enfoque en el programa ‘Medellín caminable y pedaleable’; y en la promoción del transporte público.

“Vamos a consolidar una red para bicicletas densa. Tenemos dos grandes programas en materia de infraestructura. Primero está la ampliación de cobertura, que se basa en llegar a nuevas zonas donde no hay ciclorruta. Y el segundo programa está fundamentado en construir 40 kilómetros de ciclorrutas para mejorar la densificación de la red”, dijo Lina López, gerente de Movilidad Humana de la Secretaría de Movilidad de la Alcaldía de Medellín.

Esos dos esfuerzos, según López, requieren acciones puntuales como la adecuación de tres puentes viales existentes sobre el río Medellín con infraestructura para la movilidad activa. Hoy solo dos puentes en la ciudad cuentan con estas condiciones (San Juan y Madre Laura, de manera parcial). O sea que de 13 puentes solo hay 2 adecuados.

El sistema metro, en 2019, movilizó 318,4 millones de pasajeros y evitó la emisión de 753.143 toneladas de CO2, lo que generó un beneficio económico valorado en 123.553 millones de pesos. Foto: Metro de Medellín

Puentes para todos los modos
La Alcaldía de Medellín busca, en los próximos meses, adecuar los puentes de las calles 30 y Colombia para densificar la red y el paso entre el oriente y el occidente. Además se construyen, por parte del Área Metropolitana, las adecuaciones al puente de la calle Barranquilla.

También se hará un piloto en la media y alta pendiente de la ciudad para propiciar una reflexión y que la gente monte en bicicleta, no solo en las zonas planas, sino en los barrios altos con intervenciones puntales en las vías. Además, se busca integrar el metro con otros modos de transporte activos como patinetas, bicicletas eléctricas y de carga.

“Trabajamos todo con enfoque de género y de accesibilidad universal. La gran apuesta de Medellín caminable y pedaleable es hacer intervenciones estratégicas. Y por eso en temas de longitud, esos 40 kilómetros de ciclorrutas de acuerdo al tipo de solución que se va a brindar se vuelven estratégicos”, agregó López.

Estos 40 kilómetros nuevos de ciclorruta se suman a los 105 ya existentes y a los 14 kilómetros de la conexión norte-sur. Esto sumaría, al final de esta administración, cerca de 160 kilómetros de ciclorrutas que mejorarían la movilidad en la ciudad y en las demás poblaciones del Valle de Aburrá.

Todas estas iniciativas se integran al Sistema de Bicicletas Públicas (EnCicla), que cuenta con 90 estaciones, 1.680 bicicletas, 100.893 usuarios inscritos y un promedio de 3.100 préstamos diarios.

“Por más kilómetros de ciclorrutas que se construyan, si no logramos a una pacificación del tráfico en las vías va a ser muy difícil que la gente opte por otros modos de transporte. Hay que hacer un análisis de las velocidades de circulación en la ciudad. Hay que lograr transmitir el mensaje de que la zona urbana no es una vía rápida. La ciudad no puede ser pensada así. La urbe es un lugar pensado con otras personas y con otros medios de transporte. Hay que lograr que mi comportamiento no ponga en riesgo la vida del otro”, agregó López.

La Alcaldía de Medellín busca, en los próximos meses, adecuar los puentes de las calles 30 y Colombia para densificar la red y el paso entre el oriente y el occidente de la ciudad. Foto: Territorios Sostenibles

Otra de las estrategias que se continuará es el desmonte de puentes peatonales ya que, según López, obedece a una lógica de hace 50 años en donde se privilegia que los carros vayan más rápido mientras el peatón debe hacer recorridos extra. El primero de este mobiliario urbano retirado fue el de la calle Barranquilla frente a la Universidad de Antioquia.

“Esto marca un camino importante hacia la reducción de víctimas de lesionados y muertes por incidentes viales. El contexto es favorable porque se logran cambios desde la institucionalidad y desde la misma ciudadanía. Hay que generar diálogos de valor para mejorar las condiciones de la movilidad segura peatonal. Promovemos, igualmente, una ley de protección para el peatón en Colombia. Eso es fundamental porque se necesita protección jurídica”, expresó Marta Giraldo, directora de Fundapeatón.

La Alcaldía ubicó 16 puentes peatonales que serán intervenidos para que todos los ciudadanos tengan un paso al mismo nivel. En los próximos meses se retirará el de la avenida Las Vegas, frente al Politécnico Jaime Isaza Cadavid, y otros son intervenidos con pulsadores para pasar al nivel de la vía y mejorar la experiencia de los peatones.

Además, en la ciudad hay 383 paraderos informativos digitales instalados y 100% de las rutas de buses integradas al metro ya tienen recaudo electrónico con la Tarjeta Cívica, que sirve para acceder a todo el sistema.

La región logró también una renovación muy importante en la flota de buses porque 1.379 funcionan con tecnologías limpias, 576 tienen accesibilidad para personas en situación de discapacidad y 2.079 entregan información en tiempo real al Centro de Monitoreo de la Secretaría de Movilidad de Medellín.

Con todas estas estrategias, Medellín espera seguir a la vanguardia de la movilidad sostenible en el país y en la región en donde aparezcan las variables sociales, que muchas veces son difíciles de medir para poder cambiar el paradigma de movilidad y revertir la tendencia de las ciudades motorizadas que por décadas primó en el país y en el mundo.

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