El retrete que conquistó a Bill y a Melinda Gates

Jenifer Colpas es cartagenera y acaba de ganar el “Progress Award 2021”,  uno de los cuatro galardones que entrega la Fundación Gates para reconocer el trabajo de “una persona que apoya el progreso a través de una iniciativa científica, tecnológica, digital o empresarial”. Colpas es cofundadora y directora de Tierra Grata, la iniciativa que lleva soluciones de bajo coste en agua potable, energía limpia y saneamiento básico a comunidades rurales en la Costa Caribe. Un orgullo colombiano. Hablamos con ella.

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Jenifer Colpas, cofundadora y directora de Tierra Grata, en su oficina en Cartagena, donde proyecta su misión a favor de los más vulnerables. Ganadora del premio Progreso de la Fundación Bill y Melinda Gates 2021. Foto: Tierra Grata.
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Bill y Melinda Gates, sin duda, tienen resueltos hace rato y para siempre sus asuntos económicos y el acceso a las mejores tecnologías, bienes y servicios que el mundo pueda ofrecer. Aún así, ambos conocen a millones de personas en todo el planeta que no pueden decir lo mismo y, entonces, quienes hacen algo por ellas merecen su reconocimiento y ser elevadas a la categoría de “Goalkeepers” (porteras) por sus aportes al progreso de la humanidad.

Una de esas líderes globales es colombiana, cartagenera, profesional en negocios internacionales y con una maestría en Desarrollo Social. Se llama Jenifer Colpas, cofundadora y actual directora de la organización de la sociedad civil Tierra Grata, quien hace poco más de un lustro le dio vida a una iniciativa comandada por jóvenes de distintas profesiones y que buscaba llevar soluciones de bajo coste a las comunidades rurales de las zonas más pobres del Caribe colombiano, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible como ejes centrales de su misión y visión.

La comunidad internacional, agrupada en la ONU, acababa de sentar las bases del Acuerdo de París sobre Cambio Climático y Jenifer Colpas ya andaba por las periferias de Cartagena constatando en el terreno lo que había visto en India: poblaciones marginadas, en su mayoría mujeres bajo pobreza extrema, que no tenían acceso a agua potable, energía o al saneamiento básico y, por ende, sufrían todo tipo de enfermedades gastrointestinales.

Para entonces, Bill y Melinda Gates habían recorrido el mundo tantas veces como la pobreza había copado vastos territorios en África, Asia meridional y América Latina, donde la falta de acceso a los servicios básicos de agua y energía aumentaba dramáticamente las desigualdades sociales y condenaba a los niños y a las mujeres a una muerte prematura. Melinda entendió antes que Bill Gates que los servicios sanitarios eran un foco de contaminación devastador, sobre todo para las mujeres, que tenían que hacer sus necesidades fisiológicas en condiciones extremas y al aire libre, sin ninguna posibilidad de acceso al agua y al tratamiento de los residuos.

Esa realidad global fue la que motivó a Jenifer y a su equipo de colaboradores a centrar sus esfuerzos en llevar a las comunidades rurales del Caribe colombiano soluciones de bajo coste en agua potable, energía limpia y saneamiento básico como elementos centrales del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 6, como punto de partida en la lucha contra la pobreza.

Tierra Grata: el poder de lo local en la visión global

Tierra Grata, un sello que recoge el nombre de uno de los barrios más pobres de Cartagena y rinde un tributo a la “Pacha Mama”, rompió filas y comenzó su cruzada por el bienestar de cientos de comunidades de campesinos desplazados por la violencia en los Montes de María y grupos indígenas condenados al infierno climático y sin acceso al agua en vastas zonas de La Guajira.

Hoy, casi seis años después de semejante apuesta, Jenifer y Tierra Grata han sido reconocidas por Bill y Melinda Gates con el premio Progreso 2021, uno de los galardones más prestigiosos del mundo que rinde homenaje a “una persona que apoya el progreso a través de una iniciativa científica, tecnológica, digital o empresarial”.

Con Jenifer Colpas fueron premiadas también Phumzile Mlambo-Ngcuka, ex subsecretaria general de las Naciones Unidas y directora ejecutiva de ONU Mujeres; Fairooz Faizah Beether, de Bangladesh, y Satta Sheriff, de Liberia.

 

pueblos indígenas de La Guajira
Los pueblos indígenas de La Guajira, afectados históricamente por la pobreza y la falta de agua potable, son algunos de los beneficiados con el trabajo de Jenifer y su equipo. Foto: Tierra Grata.

La Fundación Bill y Melinda Gates hace visible con ellas su filosofía de que “todos los seres humanos tienen el mismo valor”, pero con Jenifer Colpas manda un mensaje contundente sobre la urgencia de poner a las mujeres en el centro de la acción climática, no sólo por su protagonismo en medio de la pandemia, sino por la visión que tienen en torno a la protección de la naturaleza.

“Sin los esfuerzos de ciudadanos como las premiadas, todo podría haber sido peor por la pandemia”, dijeron Bill y Melinda, al hacer el anuncio de las ganadores de 2021. “Este año, nos sentimos especialmente honrados al disponer del reconocimiento de cuatro líderes cuyo trabajo demuestra que el progreso es posible, incluso en los momentos más difíciles”, agrega el documento oficial.

Qué hace a Jenifer Colpas una “Goalkeepers”

El reconocimiento hecho a Jenifer Colpas y a su equipo de trabajo en Tierra Grata representa un homenaje a las comunidades más alejadas de los centros urbanos en el Caribe colombiano, donde los problemas ambientales se confabulan con la precariedad en la calidad del agua, la desnutrición en los niños indígenas, la violencia y el conflicto armado, así como una cultura de la ilegalidad rampante y corrupta en algunos sectores de la sociedad, entre otros los llamados a tomar las decisiones.

Jenifer no es ajena ni será cómplice de semejante desarreglo institucional y social que vive buena parte del país y del continente, sino que seguirá siendo fiel a su liderazgo natural para construir un mundo más justo, equitativo y sostenible.

Hablamos con ella vía telefónica y sus palabras no sólo son inspiradoras, sino que alientan la esperanza y el compromiso con la sostenibilidad. Sólo hay que escucharla.

¿Cómo comenzó esta aventura?

Jenifer Colpas: Todo comienza con la pasión por lo que hacemos. Y, claro, como respuesta a una realidad que vivimos o conocemos. Yo había estado en India y pude constatar en el terreno las enormes desigualdades sociales y las dificultades que viven las mujeres y los niños en ambientes tan hostiles y de tanta pobreza. Eso mismo era lo que yo veía en los barrios de Cartagena y entonces entendí que por allí debíamos comenzar nuestro trabajo.

Ya había detectado esa desigualdad en el Chocó, donde solo el 33 % de la población tenía un retrete, frente al 97,6 % en Bogotá. Nos dimos cuenta de que cuanto más nos alejábamos de las áreas urbanas, más difícil era el acceso a servicios básicos. Había menos electricidad, agua o inodoros. Tener un baño es fundamental, sobre todo para las mujeres.

¿Asuntos que impactan la calidad de vida por igual?

De hecho, la Fundación Gates coincide en que este es un tema urgente para el país, donde 4,9 millones de personas carecen de acceso a un baño decente, y 1,4 millones de personas no tienen acceso a baños limpios. Las soluciones de Tierra Grata han logrado impactar a cerca de 10.000 personas.

Llevamos servicios básicos a las comunidades rurales, desde La Guajira hasta Magdalena, con soluciones de bajo coste, descentralizadas, amigables con el ambiente y de impacto social. Buscamos mejorar las condiciones de vida y la productividad de las familias rurales. La energía solar les sirve a los hogares para conectar sus electrodomésticos, cargar los celulares, y el agua potable para evitar enfermedades gastrointestinales. Es un asunto de dignidad.

El trabajo educativo y de cultura del cuidado ha sido central en las relaciones con las comunidades del Caribe colombiano, pues el uso del agua potable es vital para el bienestar y la productividad de los campesinos en los Montes de María. Foto: Tierra Grata.

¿Es decir, si bien se enfocan en el ODS 6, sus acciones van más allá?

La pandemia amplió las brechas y minó los resultados sociales que se habían logrado en las últimas décadas, en especial en la reducción de la pobreza. Necesitamos apretar el acelerador para poder avanzar y eso implica ampliar las acciones climáticas.

¿En qué aspectos crees necesario?

La reducción de la pobreza es nuestro gran objetivo, pero lo que hacemos también tiene un alto impacto en la equidad de género como un instrumento fundamental de la justicia climática. El liderazgo de la mujer no es nuevo, pero sí ha estado invisibilizado. La relación de la mujer con la tierra es parte de las soluciones que debemos potenciar. Los contextos donde trabajamos son, en su mayoría, con las mujeres, pues tienen mayores sensibilidades y empatía.

¿Cómo lo hacen en Tierra Grata?

Con el trabajo en el desarrollo de la tecnología, pero de la mano con las comunidades. El desarrollo se logra a través de esquemas de intervención en los territorios, pero desde el ámbito social. Con soluciones basadas en la naturaleza. El gobierno debe llegar a lo rural para poder transformar lo urbano con una visión de sostenibilidad.

¿Pero es muy amplia la brecha de lo urbano con lo rural?

El reto es articular a todos los actores en función de los ecosistemas, no sólo los ambientales, sino los económicos, los sociales y los culturales, porque es en lo rural donde está parte de la solución a la crisis climática. Las agremiaciones de base comunitaria son fundamentales para cambiar los paradigmas del desarrollo. Hay soluciones que no se ven, porque han sido invisibilizadas por otros actores.

¿De ahí la relevancia que ustedes les dan a los campesinos y a los indígenas?

Nuestro trabajo es, sobre todo, con esos grupos poblacionales. Los indígenas de la Sierra Nevada y los campesinos de los Montes de María hacen parte de nuestro ADN en el desarrollo social. Cuando llegamos encontramos algunas barreras, porque la desconfianza era enorme y muchos de esas comunidades no creían en la institucionalidad. Ahora cooperan, alientan la solidaridad entre las familias y acompañan los procesos.

¿Y con la ciencia ciudadana como instrumento de cambio?

Escuchar a la gente ha sido fundamental, porque es con ella que encontramos las respuestas a sus necesidades. Después de escucharlos, llegamos a consensos y pasamos a la acción colectiva.

Eso lo reconoce la Fundación Bill y Melinda Gates…

Sí, pero primero es un honor recibir este nuevo reconocimiento, porque significa un espaldarazo internacional a nuestros proyectos de desarrollo social. Lo que hace la Fundación es visibilizar esta y tantas otras iniciativas locales que tienen incidencia global. Resolver los problemas sobre el acceso al agua potable, la energía limpia y el saneamiento básico, son puntos centrales en la agenda climática y en los asuntos que tienen que ver con la justicia ambiental.

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Luis Fernando Ospina.
Luis Fernando Ospina.

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