John Kerry, el zar del clima que necesita Colombia

El presidente electo de la mayor potencia global, Joe Biden, acaba de dar un golpe de mano sobre la mesa del cambio climático y nombró a un ex secretario de Estado, John Kerry, como nuevo “Zar del Clima”, ratificando que su regreso al Acuerdo de París será por la puerta grande y bajo un mensaje mundial: “Estamos frente a una guerra” y, por lo tanto, “vamos a abordar la crisis climática como un asunto de seguridad nacional”. Colombia tiene una inigualable oportunidad para avanzar en su estrategia verde y hacia la transición energética que necesita.

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Acá puede estar la fórmula contra el cambio climático: el electo Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, y su nuevo zar, John Kerry, ex secretario de Estado durante la administración Obama. Foto: AFP.

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Quienes tenían o tengan dudas sobre la apuesta climática del presidente electo de los Estados Unidos, Joe Biden, podrán despejarlas, literalmente, después de conocer el nombramiento del ex senador demócrata, ex secretario de Estado y ex candidato presidencial, John Kerry, como nuevo “zar del clima”, un estatus que ratifica la importancia y la trascendencia que tendrá el Cambio Climático durante los próximos cuatro años dentro de la agenda de la mayor potencia del mundo.

Como efecto colateral positivo, Colombia tiene una oportunidad invaluable de encontrar en Kerry un aliado estratégico en su apuesta por la transición energética que está en marcha y un socio con poder global en la lucha contra la deforestación y en la protección de la biodiversidad.

El nombramiento de Kerry es un mensaje contundente a la comunidad internacional, en el sentido de que Estados Unidos no dejará el camino libre de la lucha climática en manos de varios de sus mayores contradictores, en especial China y Rusia, sino que por el contrario se pondrá de nuevo a la cabeza de las alianzas globales para elevar a la categoría de “asunto de seguridad nacional” la lucha contra el cambio climático.

El propio ex secretario Kerry ya marcó territorio y una de sus primeras reacciones al nombramiento está resumida en un trino que no admite interpretaciones: “Esto es una guerra”, en alusión al riesgo que encarna no afrontar de forma decidida, coordinada y global, los efectos del calentamiento global y las consecuencias que traerá para todos.

La llegada Kerry al gabinete de Biden no sólo es una apuesta por continuar el trabajo desarrollado en los temas ambientales por el ex presidente Barack Obama durante sus 8 años de mandato, del cual hicieron parte Kerry y Biden como vicepresidente, sino la puesta en marcha de la promesa de reingresar de inmediato al Acuerdo de París de 2015, en el que fue precisamente Kerry el encargado de ratificarlo por mandato de Obama.

Como se recuerda, el presidente Donald Trump agotó el pasado 4 de noviembre el trámite necesario para conseguir el retiro de los Estados Unidos de ese acuerdo, por considerar que el cambio climático es un invento de algunos científicos y es perjudicial para las grandes empresas americanas, porque ataca a las compañías que más empleo generan en Estados Unidos, en alusión a los sectores del petróleo y el gas.

De hecho, Trump ha sido uno de los grandes defensores y promotores del fracking como vía rápida para la explotación de hidrocarburos, pese a los efectos colaterales que tiene esa práctica de fracturación hidráulica sobre los recursos del agua.

Una de las primeras tareas de Kerry, en consecuencia, será liderar la promesa de campaña de Biden de no permitir el fracking en zonas estratégicas de conservación y, por el contrario, avanzar de forma decidida y contundente hacia la transición energética y la promoción de energías renovables no convencionales, eólica y solar, con las que Estados Unidos espera ser un líder global.

Buen clima por el triunfo de Joe Biden

La diplomacia del Clima

El nombramiento de John Kerry, sin duda, es un mensaje que va más allá de una apuesta climática y se convierte en un ultimátum de los Estados Unidos frente al compromiso de las grandes potencias con el cumplimiento de las metas sobre descarbonización de las economías y la imperiosa necesidad de evitar el calentamiento global y, por ende, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Ese compromiso estipula hacer lo que sea preciso para evitar un aumento de temperatura del planeta entre 1.5 y 2ºC a 2030, así como llegar a carbono neutro en 2050. Aunque las metas son fijadas por cada país, el objetivo de Estados Unidos y buena parte de sus aliados en Europa es definir unos nuevos compromisos, vinculantes y verificables, pues los estimativos hechos hasta ahora advierten que ni siquiera los fijados en París en 2015 se podrán cumplir en 2030.

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La firma del Acuerdo de París en 2015 fue un punto de inflexión en la lucha contra el calentamiento global, y Kerry lo dijo: “Este es un compromiso con las generaciones futuras”. Foto: energiahoy.com

Los últimos informes científicos son contundentes que el calentamiento global sigue en ascenso, la concentración de los gases de efecto invernadero son los más altos de la historia y los fenómenos climáticos más severos y frecuentes, lo que en últimas pone en riesgo el equilibrio geopolítico del planeta, dados los impactos asociados a los temas de conflictos por la tierra y el agua, las migraciones masivas, la pérdida de biodiversidad y las crisis alimentarias en los países más pobres.

 

La diplomacia por el clima será una constante en la agenda presidencial y Kerry será el gran embajador. No llega a terrenos movedizos ni desconocidos para él, pues además de haber firmado el Acuerdo de París sobre Cambio Climático, es pieza clave en las negociaciones que Trump suspendió con Irán sobre asuntos nucleares, en las que Obama y Biden habían logrado importantes compromisos y avances en torno al uso de armas de destrucción masiva.

 

Kerry es el artífice, además, de la iniciativa llamada “Guerra Mundial Cero”, en la que advirtió que “ningún país hace su trabajo y entonces tenemos que tratar esto como un conflicto internacional”.

 

Estados Unidos, de la mano de Kerry, deberá recuperar la confianza de sus socios y probar que lo pactado en París era la correcto, pero quizás insuficiente para cumplir las metas y avanzar de forma segura y sostenible contra una pandemia peor que la del COVID-19, tal como aseguró Biden en alusión al cambio climático.

 

Desde el punto de vista de su política interna, Biden le encargará Kerry liderar la sincronización de la agenda ambiental deferal en muchos estados en los que Donald Trump impuso una visión negacionista del cambio climático e impuso por la fuerza y por conveniencia políticas altamente depredadoras de los ecosistemas, entre otras, los subsidios a los combustibles fósiles y la promoción de actividades extractivistas de carbón y gas.

 

De igual forma, Kerry deberá convertir en acciones claras y contundentes las promesas hechas por Biden sobre los modelos urbanos y su visión de ciudades circulares, en las que los temas relacionados con la movilidad sostenibles, las energías limpias, la economía circular y la protección de la biodiversidad, entre otros, son vitales para fortalecer la recuperación económica después de la pandemia.

 

El propio presidente electo ya comenzó a conformar un equipo interdisciplinario de expertos y científicos que le ayuden en la consolidación de una agenda verde y sincronice las acciones que Estados Unidos adelantará en coordinación con su vicepresidenta, Kamala Harris, quien será además una coequipera de Kerry en asuntos legales ambientales y relacionamiento político ante el Congreso americano, temas en los que ambos se mueven con sello propio.

 

Así las cosas, la llegada de Biden a la Casa Blanca y de John Kerry como “zar del clima” se convierten para América Latina, y en especial para Colombia, en una histórica oportunidad de convertirse en aliados estratégicos para la mayor potencia del mundo, pues dos hechos están en la misma dirección de los Estados Unidos: liderar una transición energética en la región y convertir su inmensa riqueza en biodiversidad en un potente instrumento para desarrollar una bioeconomía y un crecimiento verde a la altura de los desafíos del cambio climático.

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