Hay que tranquilizar al Río Medellín

Abundan las malas noticias por crecientes e inundaciones en el Valle de Aburrá. Esta semana fue un daño en el Metro que está afectando severamente la movilidad de la ciudad. Hay que “tranquilizar al Río Medellín” para evitar que estos problemas se agraven con el cambio climático. ¿Qué hacer y qué no hacer?

Río Medellín
Río Medellín, foto: Gabriela Serrano
Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en linkedin
Compartir en whatsapp

“Padre, dígame qué le han hecho al río…” comienza diciendo una canción de Joan Manuel Serrat que él mismo cantó hace unas semanas en el Teatro Metropolitano de Medellín. Escuché la pregunta como si Serrat nos la hiciera a quienes hemos habitado el Valle de Aburrá y le hemos hecho muchos daños al Río Medellín, que casualmente pasa junto al Teatro. Necesitamos comprender lo que le hemos hecho al Río y tomar decisiones para corregir todo lo que podamos. La cosa es urgente.

El uso exagerado de combustibles fósiles y otras actividades humanas están causando el cambio climático [1]. La resistencia de algunos gobiernos y sectores de la sociedad a abandonar rápidamente la quema de carbón, petróleo y gas nos está llevando como sociedad a una situación cada vez más peligrosa.

Es muy probable que las lluvias de Medellín se vuelvan más fuertes como consecuencia del cambio climático. Además, la ciudad está en una región muy sensible a la influencia del fenómeno de La Niña que también intensifica las lluvias. Llevamos casi un año y medio bajo la influencia de La Niña y los pronósticos indican que seguiremos así durante los próximos meses [2].

Pero el cambio climático, La Niña y las lluvias fuertes no son las únicas causas de los problemas. Los humanos de la región hemos cambiado la superficie del Valle de Aburrá construyendo edificaciones, techos, vías, canales, sistemas de acueducto y alcantarillado, y, en fin, todas esas transformaciones que conlleva la urbanización. En general, estas obras humanas están causando una acumulación rápida del agua lluvia en las corrientes y el fondo del Valle, lo cual exacerba las crecientes e inundaciones del Río y sus afluentes. Imaginen, por ejemplo, que el Valle de Aburrá fuera impermeable como una bañera. Siendo así, el agua que cayera sobre las paredes de la bañera (la lluvia en las laderas) bajaría rápidamente inundando el fondo.

Inseguridad hídrica: daño en el Metro y otras malas noticias

El Metro de Medellín tuvo que interrumpir operaciones en un tramo de su línea principal por un daño ocurrido el pasado jueves (junio 16 de 2022, ver Figura 1). Las autoridades han atribuido el daño a una socavación de la vía causada por las fuertes lluvias que han caído sobre la región. Esto es correcto pero incompleto. En la explicación faltan las causas de fondo: el cambio climático y la urbanización del territorio con todos sus impactos.

Figura 1. Imágenes del daño en la vía del Metro junto al Río Medellín publicadas en Twitter por la Alcaldesa encargada de la ciudad.

La combinación de lluvias más fuertes (por el cambio climático y La Niña) y una urbanización agresiva del territorio que ha arrinconado al Río y sus afluentes es una receta para problemas por crecientes e inundaciones. Hemos llegado al punto en que el Río “no está tranquilo”. Un síntoma de esta intranquilidad es la abundancia de malas noticias; lo del Metro no es un caso aislado. Durante 2021 y lo corrido de 2022 hemos tenido noticias frecuentes sobre crecientes e inundaciones que han puesto en peligro la vida y los bienes de muchas personas, causando destrucción en casas, vías, centros comerciales, empresas, vehículos, etc.

Todos estos problemas relacionados con el agua son una forma de inseguridad hídrica que, a mi juicio, va a empeorar en Medellín y el Valle de Aburrá si no ordenamos y transformamos adecuadamente el territorio pensando no solo en el canal del Río sino también en sus afluentes y la cuenca hidrográfica como un todo. Tenemos que recordar que la cuenca es todo el territorio que recoge el agua lluvia y la lleva hasta el Río. La ciudad está construida sobre la cuenca del Río.

¿Qué NO hacer?

Varias veces me han preguntado si la causa de las inundaciones son las basuras que algunos ciudadanos arrojan al sistema de alcantarillado y llegan al Río y sus afluentes, y entonces si la solución que necesitamos consiste en mejorar la cultura ciudadana para corregir esto. Mi respuesta es que los problemas por crecientes e inundaciones tienen otras causas importantes y por lo tanto no se pueden atribuir ni completa ni principalmente a las basuras. Es muy importante manejarlas bien, pero aún sin basuras tendríamos dichos problemas en Medellín.

Otra idea que pulula en el ambiente es que los problemas con el Río se pueden resolver con obras y concreto: más muros, más canales, más tuberías, más cemento, etc. Sin duda hay obras necesarias pero el problema no es soluble a punta de obras. De hecho, algunas obras existentes son parte del problema: haber encerrado la quebrada Santa Elena bajo las vías de la ciudad, por ejemplo. No es con diques y dragados como se tranquiliza a un río; pregúntenle al Río Magdalena.

Además, algunas obras pueden tener efectos contraproducentes. Por ejemplo, viendo las nuevas obras de refuerzo en los muros que separan al Río de las vías del Metro entre las estaciones Industriales y El Poblado, pienso que estas mismas obras reducen notoriamente la capacidad del canal, es decir, el espacio por donde fluye el Río. Entiendo la necesidad de reforzar los muros pero arrinconar más al Río no parece buena idea si estamos preocupados por su posible desbordamiento.

Figura 2. Obras en el Río Medellín para reforzar el muro que lo separa de la vía del Metro. Foto: Territorios Sostenibles.

Otra cosa que me ha pasado conversando sobre las causas de las inundaciones es que yo diga “urbanización” y algún interlocutor interprete esto como “urbanización ilegal” o “construcciones en barrios populares” o similares. El agua no discrimina entre cosas legales o ilegales o condiciones socioeconómicas. Necesitamos considerar la urbanización en todas sus formas y por toda la cuenca hidrográfica, no solo al borde del Río o sus afluentes ni únicamente en algunos barrios.

¿Qué hacer?

Mi respuesta en una frase es que necesitamos “tranquilizar al Río”. No hay una receta lista para esto pero sí hay ideas que podemos usar como punto de partida. Con voluntad política y colaboración entre el gobierno y la academia podríamos buscar e implementar soluciones cuidadosamente.

A mi juicio, un proyecto que es urgente es el “cinturón verde”, es decir, crear una franja de territorio no urbanizado ni urbanizable que envuelva el área urbana actual. Para tranquilizar al Río necesitamos limitar fuertemente la urbanización de las laderas del Valle de Aburrá. Tenemos que tener presente que lo que pasa en el Río está estrechamente ligado a lo que pasa en las laderas del Valle. El área urbana que ha crecido mucho hacia las laderas no debería expandirse más. Mi intuición es que el cinturón verde podría ser una pieza clave de un sistema de mitigación de inundaciones en el Valle de Aburrá.

Las acciones de las autoridades tienen que ir mucho más allá que atender emergencias como la socavación en el Metro. Hay que ordenar el territorio del Valle de Aburrá para tranquilizar al Río. Si no lo hacemos, el Río seguirá perdiendo su tranquilidad y tendremos muchas más emergencias y problemas por crecientes e inundaciones.

Referencias

[1] https://www.ipcc.ch/assessment-report/ar6/
[2] https://public.wmo.int/en/media/press-release/stubborn-la-ni%C3%B1a-persists?s=08

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en linkedin
Compartir en whatsapp
Juan Fernando Salazar.
Juan Fernando Salazar.

Compartir :

Compartir en linkedin
Compartir en whatsapp
Compartir en twitter
Compartir en facebook

Suscripción

Suscríbete para recibir información nuestros artículos de noticias, opinión, boletines y eventos.

Close Bitnami banner
Bitnami