El plástico: una adicción humana que está ahogando al planeta

Cada año se producen en el mundo más de 300 millones de toneladas de plástico, lo que equivale aproximadamente al peso de toda la población humana del planeta. La sociedad necesita revisar su relación adictiva con el plástico, particularmente con los plásticos desechables o de un solo uso, y entender que sus impactos ambientales afectan numerosos ecosistemas y trascienden las escalas de tiempo de la vida humana. Es un asunto de responsabilidad con la naturaleza y las generaciones futuras.

Botellas de plástico y otros desechos
Figura 1: Botellas de plástico y otros desechos en un sitio de almacenamiento. Fuente: https://cutt.ly/8n5Qjrx

Por: Angela María Rendón Pérez - Publicación 22:42h

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Adictos al plástico

Cada año se producen en el mundo más de 300 millones de toneladas de plástico, lo que es más o menos equivalente al peso de toda la población humana del planeta. La mitad de todo el plástico producido está diseñado para usarse una sola vez y luego desecharse; en el mundo se producen alrededor de 5 billones (5.000.000.000.000) de bolsas de plástico de un solo uso cada año, y se compran aproximadamente un millón de botellas de plástico para bebidas cada minuto [1].

El plástico es un polímero orgánico sintético elaborado a partir del petróleo con propiedades ideales para una amplia gama de aplicaciones en embalaje y almacenamiento, artículos electrónicos, equipamiento doméstico y deportivo, y juguetería. Algunas de las características que han vuelto al plástico tan popular y protagónico durante las últimas décadas es que es barato, ligero, resistente y maleable. Sin embargo, y a pesar de sus múltiples y valiosos usos, la adicción de la sociedad moderna al plástico, particularmente a los plásticos desechables o de un solo uso, tiene graves consecuencias ambientales, incluyendo impactos en la salud humana.

Productos plásticos, desechos
Tabla 1: Productos plásticos típicos desechables o de un solo uso. Información adaptada de https://www.unep.org/interactive/beat-plastic-pollution/

La contaminación por plástico es hoy uno de los problemas ambientales más urgentes a escala planetaria; la creciente producción de productos plásticos desechables supera la capacidad de recolectarlos y procesarlos después de su uso. La presencia de desechos plásticos en los ecosistemas naturales es ahora tan usual, que algunos científicos han sugerido que ésta podría servir como un indicador geológico de la era del Antropoceno, es decir, de la era geológica actual caracterizada por el gran impacto de la humanidad sobre el planeta. Esta contaminación amenaza la seguridad y calidad de los alimentos, la salud humana, el turismo costero, y contribuye nocivamente al cambio climático.

Las propiedades de los plásticos que hacen que sean tan útiles y populares, como su durabilidad y resistencia a la degradación, son las mismas que hacen que sea prácticamente imposible para la naturaleza descomponerlos por completo. La mayoría de los artículos de plástico nunca desaparecen completamente sino que se hacen cada vez más pequeños. Muchas de estas diminutas partículas de plástico llegan al aire o al agua que consumimos, o son ingeridas por animales de granja o peces que las confunden con comida y, por lo tanto, pueden llegar a nuestros platos [1].

La Figura 2 muestra el aumento de la producción mundial de plástico, medido en toneladas por año, desde 1950 hasta 2015. En los años 50, el mundo producía sólo 2 millones de toneladas de plástico al año, pero desde entonces esta producción anual se ha multiplicado casi por 200, alcanzando una cifra de 381 millones de toneladas en 2015 y una producción total de aproximadamente 8.3 mil millones de toneladas de plástico acumuladas durante este período (1950-2015).

Producción global anual de plástico
Figura 2: Producción global anual de plástico para el período 1950-2015. Fuente: https://ourworldindata.org/plastic-pollution

De acuerdo con la ONU (Organización de las Naciones Unidas), la tasa de producción de plástico desde los años 50 ha crecido más rápido que la de cualquier otro material, y ha migrado desde plásticos más duraderos hacia aquellos que deben desecharse después de un solo uso, lo que agudiza la producción de desechos. De mantenerse esta tendencia, para 2050 la industria del plástico podría representar el 20% del consumo global de petróleo [1].

Contaminación del océano y del aire

En promedio, cada año llegan al océano al menos 8 millones de toneladas de plástico, constituyendo el 80% de todos los desechos marinos. Esta cantidad es equivalente a poner cinco bolsas de basura llenas en cada metro de costa alrededor de todo el mundo. Gran parte de esta basura plástica permanece en las aguas costeras, pero una vez entra en las corrientes del océano puede transportarse por todo el mundo. Estos desechos llegan al océano principalmente por los ríos que acaban convertidos en conductos de basura que van desde las ciudades hasta el mar. Esta contaminación ocasiona la muerte de millones de animales cada año, incluyendo aves, peces y otros organismos marinos; principalmente a causa de enredo en materiales plásticos, o a la sensación de saciedad provocada por la ingesta involuntaria de plásticos que reduce la alimentación y puede conducir a la muerte por desnutrición [2;3]. Sin mejoras en la infraestructura de gestión de los desechos plásticos, se prevé que la cantidad acumulada de plástico que ingresa al océano desde los continentes aumentará en un orden de magnitud para el año 2025.

Figura 3: Contaminación plástica mezclada con flora marina en la superficie del océano. Fuente: https://www.nationalgeographic.com/environment/article/plastic-pollution

Los desechos plásticos también contaminan el aire. Estudios recientes han reportado la presencia de microplásticos en la atmósfera de áreas urbanas, suburbanas e incluso en áreas alejadas de las regiones de origen, lo que indica que esta contaminación puede recorrer grandes distancias por la atmósfera. Aunque hay preguntas abiertas sobre el transporte y el efecto de los microplásticos atmosféricos, su presencia en el aire y sus potenciales efectos sobre los ecosistemas y la salud humana son claros [4].

Los microplásticos transportados por el aire pueden ser ingeridos por diferentes tipos de organismos, incluyendo especies muy utilizadas en la dieta humana como vacas, peces y cerdos, lo que significa un alto riesgo de consumo para los humanos [5]. Además, ha sido ampliamente reportado que la contaminación del aire por partículas finas (material particulado) está relacionada con enfermedades respiratorias y cardiovasculares; entre estas partículas puede haber microplásticos que al ser inhalados causan lesiones en el sistema respiratorio. El estudio de la presencia de microplásticos en el aire es un tema relativamente nuevo; sin embargo, investigaciones y observaciones recientes han reportado la inhalación de fibras y partículas plásticas especialmente en trabajadores expuestos a este tipo de contaminación, con consecuencias para la salud asociadas con la inflamación de las vías respiratorias [6].

Un asunto de responsabilidad y salud

Aunque actualmente se desconocen los niveles de ingestión de microplásticos, se ha identificado plástico en, por ejemplo, el agua potable que llega a las viviendas, la cerveza, la sal y la miel. Ahora se sabe que varios productos químicos utilizados en la producción de materiales plásticos son cancerígenos e interfieren con el sistema endocrino del cuerpo, causando trastornos del desarrollo, reproductivos, neurológicos e inmunológicos en los humanos. Las partículas más pequeñas (micro y nanopartículas que son lo suficientemente pequeñas como para ser ingeridas) son las más preocupantes y hay diversas formas de ingerir estas partículas: principalmente por vía oral a través de alimentos contaminados  o por inhalación de partículas en el aire. También se han explorado otras vías por las que los plásticos pueden ingresar al cuerpo humano como por ejemplo el uso de algunos tipos de  cosméticos.

Es urgente disminuir la producción de plástico y mejorar la forma en que gestionamos sus residuos. Gran parte de estos residuos termina en el medio ambiente por escalas de tiempo del orden de cientos de años, con grandes implicaciones para los ecosistemas, la vida silvestre y la salud humana; solo el 9% de todos los residuos plásticos producidos hasta hoy se ha reciclado y alrededor del 12% se ha incinerado, lo que ha dejado el 79% restante acumulado en depósitos de basura, ríos, ecosistemas y el océano [1].

Tanto el reciclaje y la reutilización de productos plásticos, como el apoyo a la investigación y la innovación para desarrollar nuevos productos que reemplacen los plásticos de un solo uso, son urgentes para prevenir y reducir la contaminación. Se han realizado esfuerzos legales a nivel internacional para promover estas alternativas; sin embargo, el avance de estas iniciativas sigue siendo incipiente.

Los gobiernos, las instituciones de investigación y las industrias deberían trabajar en colaboración para rediseñar los productos de plástico y repensar su uso. Esto requiere soluciones que van más allá de la gestión de residuos; considerar todo el ciclo de vida de los productos plásticos, desde el diseño del producto, hasta la infraestructura requerida para su fabricación, adecuado uso, recolección, y manipulación de desechos [2].

Pero lo más importante es que la sociedad  revise su relación adictiva con el plástico, sobre todo los plásticos de un solo uso, comprendiendo los enormes impactos dañinos de su uso masivo, que afectan numerosos ecosistemas del planeta y trascienden las escalas de tiempo de la vida humana. Es un asunto de responsabilidad con la naturaleza que compromete tanto a las generaciones presentes como a las futuras.

Referencias

[1] https://www.unep.org/interactive/beat-plastic-pollution/

[2]https://www.iucn.org/resources/issues-briefs/marine-plastics

[3] https://www.nationalgeographic.com/environment/article/plastic-pollution

[4] Jambeck, J. R., Geyer, R., Wilcox, C., Siegler, T. R., Perryman, M., Andrady, A., … & Law, K. L. (2015). Plastic waste inputs from land into the ocean. Science, 347(6223), 768-771.

[5] Zhang, Y., Kang, S., Allen, S., Allen, D., Gao, T., & Sillanpää, M. (2020). Atmospheric microplastics: A review on current status and perspectives. Earth-Science Reviews, 203, 103118.

[6] https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0269749117307686

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Angela María Rendón Pérez.
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