El deterioro de la calidad del aire en Medellín y su área metropolitana es un problema que afecta a todos los habitantes del territorio. De ahí que las decisiones que se toman desde las administraciones, y desde la autoridad ambiental, son claves para preservar una mejor calidad de vida de los pobladores del Valle de Aburrá.

 

Por supuesto hay comportamientos cotidianos que sirven para mitigar el daño que se hace a diario; y éstos son responsabilidad de cada uno de los habitantes. Desde la empresa privada también hay esfuerzos muy importantes para mejorar prácticas que afectan.

 

Desde la academia, cada vez más, se vienen gestando iniciativas que van en pro de transformar la mentalidad que se traía y con una serie de desarrollos, en los últimos años, el compromiso de los investigadores y científicos cada vez está más presente para lograr un aire más puro y así tener una conurbación más habitable. Además, por qué no, lograr que estos trabajos se repliquen y sirvan para otras ciudades que padecen problemáticas similares. Acá les mostramos algunos ejemplos.

 

El primer avión eléctrico de Colombia
En la Institución Universitaria Pascual Bravo, un grupo de docentes y estudiantes construyó el primer avión eléctrico del país para combatir las problemáticas ambientales que genera el transporte aéreo.

 

Este desarrollo se logró después de diez años de estudios en los que se trabajaron diferentes fases de diseños. Además, la construcción del ultraliviano duró otros dos años y comenzará las pruebas de funcionamiento en pocos días.

 

La aeronave mide 11 metros de ancho y 5,5 metros de largo y está soportada en una estructura de aluminio forrado en tela aeronáutica. Cuenta con un tren de aterrizaje tipo triciclo, tiene un timón de dirección que va en la cola al igual que el mando central para los alerones que permiten direccionarlas.

 

desarrollos que están encaminados a mejorar la calidad del aire

“El avión tiene una autonomía de una hora de vuelo y será capaz de alcanzar una velocidad de 18 metros por segundo. Está impulsado por dos motores de 10 kilovatios y dos baterías de litio que se prenden vía Bluetooth por medio del celular”, dijo José Alejandro Posada, docente y líder del Grupo de Investigación e Innovación Ambiental (GIIAM) de esa institución.

 

El Pascual Bravo ha invertido cerca de 80 millones en todo el desarrollo del prototipo y en los próximos meses comenzaría a trabajar en un avión con mayor autonomía de vuelo y para dos pasajeros. También, en poco tiempo, comenzarán los ensayos de carreteo, despegues y circuitos alrededor de la pista. Los investigadores evaluarán el comportamiento de la aeronave bajo las condiciones climáticas y topográficas de la región.

 

Un ‘amigo fiel’ renovado
La empresa antioqueña Energía Vectorial (Evectorial) transformó un Renault 4, modelo 1989, en un auto eléctrico. Esta idea empezó a gestarse desde comienzos de la década pasada con la finalidad de aprovechar carros que ya estaban olvidados y sin moverse, para darles una nueva vida.

 

El Renault 4, conocido como el ‘amigo fiel’ en el país, fue transformado en los talleres de la empresa y hoy se mueve con baterías de litio, que deben ser recargadas cada cuatro horas y logra una autonomía de 140 kilómetros por carga.

 

La empresa busca que los tenedores de este tipo de vehículos opten por este cambio de tecnología y con la conversión puedan lograr aumentar la vida útil de autos que ya estaban en el olvido. Según Evectorial, una conversión a tecnología eléctrica puede tardar unas dos semanas, como mínimo, y el valor de la inversión puede variar entre los 27 y los 55 millones de pesos. Este costo cambia según el vehículo y la autonomía que se pretenda con su transformación.

 

La empresa, además del Renault 4, ya transformó una camioneta Toyota y cuatro Volkswagen escarabajo. Evectorial asegura que su servicio incluye el papeleo en las secretarías de tránsito y dice que si un carro de este tipo recorre unos 12.000 kilómetros, significa que deja de emitir cerca de 1,3 toneladas de CO2 a la atmósfera del Valle de Aburrá. Todo un logro y una solución a la problemática de la contaminación.

 

Islas verdes en medio del cemento
En medio de la jungla de cemento gris, unas islas verdes se destacan en Medellín. En esos lugares, los árboles mitigan el calor y purifican el aire que emiten vehículos y empresas. Son las sedes de la Universidad Nacional de Medellín, que junto con las de la Universidad de Antioquia, suman 5 campus universitarios y 4 estaciones rurales que tienen más de 945 especies de árboles y plantas identificadas en el reciente inventario ambiental realizado por estudiantes y por docentes de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín.

 

Es tal la importancia de estos territorios dentro de la zona urbana de la ciudad que solo en el campus de El Volador, de la Universidad Nacional, ese mismo registro consignó 2.468 árboles de más de 10 centímetros de diámetro.

 

“Desde 2018 consideramos importante realizar estudios en todas las sedes. Hicimos una actualización del inventario forestal de los núcleos urbanos de la Sede Medellín, pero además le pusimos un valor agregado que fue llevar este ejercicio a los Centros Agrarios”, aseguró el profesor Luis Jairo Toro Restrepo, del Departamento de Ciencias Forestales, a la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional.

 

Otra de las sedes que aporta a la calidad del aire en Medellín es la Facultad de Minas. En este tradicional lugar, los investigadores registraron 1.060 individuos de 146 especies vegetales y en el Parque de la Minería 552 especies de 61 familias.

 

El estudio consignó, según la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional, que “entre las especies más llamativas que se documentaron están la palma tagua (Phytelephas macrocarpa), que no se cultiva en ninguna otra zona del Valle de Aburrá a pesar de que fue importante para la economía y es el árbol insignia de la sede. Otro hallazgo cerca de la biblioteca es Parkia pendula, conocido con los nombres de Navidad y cachiporro”.

 

desarrollos que están encaminados a mejorar la calidad del aire

Un laboratorio para monitorear en carretera
Un grupo de investigadores de la Universidad de Antioquia y de la Universidad Autónoma del Caribe desarrollan un laboratorio móvil que sirve para monitorear el comportamiento de vehículos que operan con tecnología dual (funcionan al tiempo con diésel y un combustible gaseoso con bajo contenido de carbono como gas natural, el biogás e hidrógeno) en las carreteras entre Medellín y Barranquilla.

 

Este laboratorio móvil es un camión acondicionado con una operación dual y la tecnología para evaluar el funcionamiento en un viaje entre las ciudades de Medellín y Barranquilla, que es una ruta que implica transitar por diferentes pisos térmicos y condiciones topográficas. Y en el laboratorio se evaluará el desempeño del motor mientras opera con ambos combustibles en condiciones reales de la topografía nacional.

 

“El objetivo de este proyecto es establecer estrategias que permitan que esas transformaciones se puedan hacer de una manera más eficiente y ambientalmente amigable. El laboratorio móvil surge como esa infraestructura nueva para evaluar estrategias de transformación a modo dual aquí en Colombia”, aseguró a U de A Noticias, Iván Darío Bedoya Caro, profesor e investigador principal del proyecto e integrante del Grupo de Ciencia y Tecnología del Gas y Uso Eficiente y Racional de la Energía (Gasure) de la Universidad de Antioquia.

 

Para los investigadores es muy importante estudiar el comportamiento de estas mezclas en el vehículo mientras recorre diferentes pisos térmicos. En el laboratorio se han invertido cerca de 500 millones de pesos y, aparte de las dos universidades, también participa la compañía Kleen & Green.

 

Según los investigadores, la operación potencialmente reducirá emisiones de efecto invernadero como el CO2 y emisiones nocivas para la salud como el material particulado producido durante la combustión.

 

En la parte trasera del laboratorio hay dos puestos de trabajo con equipos de medición de emisiones contaminantes, consumo de ambos combustibles y variables de combustión del motor. Con los datos que se consignen se hace el diagnóstico de la eficiencia, del impacto ambiental y del desempeño del vehículo.

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