Aire y COVID-19: ¿qué podemos aprender de los tiempos de pandemia para una recuperación más sostenible de las ciudades?

La pandemia actual de COVID-19 tiene efectos contrastantes relacionados con la calidad del aire en las ciudades. Por un lado, el confinamiento social durante la pandemia ha dado lugar a mejores condiciones de calidad del aire en múltiples ciudades alrededor del mundo. Por otro lado, la evidencia científica muestra que los efectos del virus sobre la salud tienden a ser más adversos para las personas que habitan en ciudades bajo condiciones de calidad del aire no óptimas para la salud humana.

9Agost-Covid

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La calidad del aire es un factor determinante de la sostenibilidad de los ambientes urbanos. Condiciones adversas de contaminación atmosférica comprometen la sostenibilidad de las ciudades y pueden incluso conducir a decisiones “extremas” como suspensión temporal de diversas actividades, por ejemplo las educativas e industriales, o a restricciones al transporte vehicular [1,2,3]. Ejemplos conocidos en Colombia son el denominado “pico y placa ambiental” en el Valle de Aburrá o la “emergencia ambiental” en Bogotá, que se aplican durante las contingencias ambientales por calidad del aire.

La pandemia actual de COVID-19 es antes que nada un problema de salud humana pero ha llevado a las personas y a las sociedades a cambiar sus hábitos y comportamientos, a suspender total o parcialmente las actividades en centros urbanos y en muchos casos al confinamiento social, causando impactos no premeditados en el medio ambiente. Uno de estos impactos está relacionado con la disminución en las emisiones de contaminantes desde los centros urbanos por cuenta principalmente de la drástica reducción en la movilidad vehicular, lo que pone en evidencia aún más el importante papel que juegan las ciudades sobre la calidad del aire en escalas que van desde la local (en las mismas ciudades donde se producen las emisiones) hasta la global.

El confinamiento por COVID-19 ha causado reducción en la emisión de contaminantes en los centros urbanos en el mundo

En términos de los efectos del confinamiento sobre la calidad del aire, la evidencia científica es bastante clara acerca de cómo reducciones en la emisión de contaminantes en diferentes centros urbanos durante la pandemia favorecen la calidad del aire. Mediciones realizadas por la NASA muestran una disminución que alcanza hasta el 30% en la contaminación del aire durante marzo y abril de 2020 en el noreste de Estado Unidos, región en la que están ubicadas algunas de las áreas metropolitanas más grandes y fuertemente afectadas por COVID-19 en ese país [4]. Esta disminución es evidente por ejemplo en valores del dióxido de nitrógeno (NO2) en la atmósfera, que es un indicador importante de actividades humanas relacionadas con la quema de combustibles fósiles por vehículos de motor y con la generación de energía.

Impacto de la pandemia sobre la calidad del aire en Nueva York, Estados Unidos. Disminución de dióxido de nitrógeno (NO2) entre marzo de 2019 (arriba) y marzo de 2020 (abajo). Fuente: https://www.nasa.gov/feature/nasa-monitors-environmental-signals-from-global-response-to-covid-19

Efectos similares se han reportado en diferentes regiones de Europa durante el periodo de cuarentena, con disminuciones significativas en la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera que oscilan entre el 45% y el 50% comparado con el mismo periodo del año anterior [5]. Así mismo, una serie de artículos científicos publicados durante 2020 en la revista Science of the Total Environment tienen en común que presentan evidencia sobre mejoras significativas de la calidad del aire en ciudades como Delhi en la India [6], Rio de Janeiro y Sao Paulo en Brasil [7][8], y Milán en Italia [9], que son atribuibles a reducciones de las emisiones vehiculares relacionadas con las medidas de confinamiento implementadas en esas regiones para hacerle frente al COVID-19. Estas reducciones se han identificado principalmente en contaminantes como carbono negro, benceno, NOx, NO2, y material particulado PM10 y PM2.5.

Impacto de la pandemia sobre la calidad del aire en Europa. Disminución del dióxido de nitrógeno (NO2) entre los períodos marzo-abril de 2019 (arriba) y marzo-abril de 2020 (abajo). Fuente: https://www.esa.int/Applications/Observing_the_Earth/Copernicus/Sentinel-5P/Air_pollution_remains_low_as_Europeans_stay_at_home

Las observaciones de calidad del aire en Colombia no han sido la excepción. Los períodos de mayor confinamiento han evidenciado disminuciones significativas en la concentración de algunos contaminantes en la atmósfera y efectos sobre la calidad del aire en diferentes ciudades del país. En particular, Medellín y el Valle de Aburrá, y Bogotá, a través de sus sistemas de monitoreo de la calidad del aire han reportado reducciones significativas en algunos contaminantes durante los meses de pandemia posteriores a marzo de 2020, períodos para los cuales en años y períodos anteriores se registraron mayores valores de contaminación atmosférica. Esta disminución en la contaminación del aire ha sido observada y reportada durante el período de confinamiento, incluso a pesar de impactos tan importantes como los de los incendios forestales que han tenido lugar al oriente y sur-oriente del país [10], y la influencia de arenas provenientes del Sahara [11].

El COVID-19 tiene efectos más adversos sobre personas que habitan en ciudades bajo condiciones de calidad del aire no óptimas para la salud

En términos de la relación entre los efectos del COVID-19 sobre la salud y la calidad del aire, la evidencia científica ha mostrado efectos más adversos del virus en personas que habitan en las ciudades bajo condiciones de calidad del aire no óptimas. Esta relación se fundamenta principalmente en dos ideas. La primera es que la presencia de contaminación atmosférica por material particulado muy fino, de tamaño similar al del virus, puede favorecer su transporte por la atmósfera y así facilitar el contagio [12]. La segunda está relacionada con que una enfermedad como COVID-19 puede afectar más severamente a personas con antecedentes de problemas respiratorios relacionados con exposición a alta contaminación atmosférica durante períodos prolongados de tiempo. En este sentido un estudio científico de la Universidad de Harvard presenta evidencia de que alta contaminación del aire aumenta la tasa de contagio y mortalidad [13]. Una razón para esto es que las personas que han respirado partículas muy finas, de tamaño menor a 2.5 micrómetros o PM2.5 durante largos periodos de tiempo, tienen mayor probabilidad de sufrir enfermedades como hipertensión, complicaciones cardíacas, problemas respiratorios y diabetes, las cuales tienden a aumentar las complicaciones en pacientes con coronavirus y con ello la probabilidad de morir.

Medios de comunicación han revisado evidencia científica que plantea relaciones similares entre la mala calidad del aire y mayores riesgos asociados con COVID-19. Por ejemplo, el periódico The Guardian resalta que investigaciones recientes muestran de manera “contundente” que pequeños incrementos en la exposición a contaminación atmosférica en el largo plazo aumentan las infecciones y las hospitalizaciones por coronavirus en aproximadamente un 10%, así como la tasa de mortalidad en un 15%, y que por lo tanto aquellas personas que han estado expuestas a aire muy contaminado en las ciudades tienen mayores probabilidades de morir en comparación con aquellas que han habitado en zonas con aire más limpio [14]. Asimismo el medio de comunicación The Conversation plantea que para disminuir la propagación de este virus es necesario comprender que el virus tiene una tasa de mortalidad más alta en unos lugares que en otros y que esto puede ser explicado, al menos parcialmente, por la contaminación del aire. Prolongadas exposiciones a material particulado PM2.5, NO2 y SO2 pueden causar mayor vulnerabilidad al virus [15]. Incluso un estudio reciente encontró que pequeños aumentos en las concentraciones de PM2.5 de 1 ug/m3 se asocian con un aumento del 8% en la tasa de mortalidad por COVID-19 [16].

Es claro que la pandemia de COVID-19 ha exacerbado problemáticas propias de las ciudades y plantea múltiples desafíos sociales. Entre estos desafíos está la mitigación de los efectos adversos sobre la economía, la reducción de las brechas económicas, sociales y culturales, y la adaptación de los territorios urbanos para los tiempos de pandemia y posteriores.

Las iniciativas de recuperación post-COVID apuntan hacia un desarrollo de las ciudades en el que la económica verde y la disminución en la contaminación atmosférica son esenciales

El “Pacto Verde Europeo” propuesto por los países de la Unión Europea, plantea una ruta de recuperación basada en una economía limpia y circular, que involucre a todos los actores de la sociedad, impulse el uso eficiente de los recursos y la recuperación de la biodiversidad, y promueva la reducción de la contaminación atmosférica incluidas las emisiones de gases de efecto invernadero hasta lograr la meta de convertirse en el primer continente en ser carbono neutro [17].

Una organización de ciudades del mundo conocida como C40, cuyos objetivos apuntan a actuar desde las ciudades frente al cambio climático y de la cual hacen parte Medellín y el Valle de Aburrá y Bogotá, acaba de lanzar la “Agenda de alcaldes del C40 para una recuperación verde y justa” en la que proponen pasos para lograr una recuperación equitativa y una transición hacia una economía más sostenible de cara a la pandemia de COVID-19. Estos pasos fundamentales incluyen: crear empleos verdes, proteger los servicios públicos; capacitar, apoyar y mejorar las condiciones de los trabajadores esenciales; proteger y fortalecer el transporte público, y resaltar la importancia de los espacios públicos y naturales como medio para mejorar las condiciones ambientales y de calidad del aire en las ciudades [18].

Ciudades como New York, Seattle, Milán y Ciudad de México están diseñando estrategias de adaptación y recuperación tras la crisis direccionadas al fortalecimiento social y a la preparación para futuras crisis ambientales. Entre estas estrategias están el diseño de obras de urbanismo que apunten al bienestar del peatón y al distanciamiento social, la construcción y/o destinación de nuevas vías para bicicletas, y la ampliación de andenes, parques y zonas peatonales.

En general, las iniciativas de recuperación apuntan hacia un desarrollo de las ciudades en el que una recuperación económica verde es esencial, con propuestas de desarrollo más sostenible en las que el peatón y el transporte usando bicicleta ganen mayor protagonismo, así como el uso de vehículos eléctricos, y la implementación de nuevas tecnologías tanto en el sector industrial como en el residencial. En el futuro, la sostenibilidad de los ambientes urbanos dependerá cada vez más de la calidad del aire por razones suficientemente conocidas (e.g. relación entre calidad del aire y salud pública), y quizás también por una nueva razón que se resalta con la crisis asociada a COVID-19. Esa nueva razón es que mejorar la calidad del aire en las ciudades del mundo es una contribución a mejorar también nuestra preparación para futuras pandemias o para posibles crisis futuras relacionadas con el cambio climático.

Estas iniciativas ponen en evidencia que un reto importante para Colombia consiste en revisar el desarrollo de los territorios urbanos con miras a hacerlos más sostenibles en el futuro, y que un aspecto crucial de esa sostenibilidad es la preservación de unas condiciones adecuadas de calidad del aire. Más aún en el contexto de la Constitución Verde Colombiana, y del plan de gobierno denominado “Estrategia Nacional de Calidad del Aire” que busca reducir la presencia de material particulado en áreas urbanas para garantizar la protección del ambiente y la salud de los ciudadanos.

En Colombia es urgente avanzar hacia la construcción de respuestas a preguntas fundamentales sobre el futuro de la calidad del aire y la recuperación de los territorios para los tiempos de pandemia y posteriores. Algunas de estas preguntas son, ¿cómo convertir el acceso al aire limpio en un derecho fundamental para la ciudadanía?, ¿qué estrategias implementar o cuáles se están implementando con miras a una recuperación más verde y sostenible?, ¿qué acuerdos sociales y cuáles metas estamos trazando como sociedad para lograr que los territorios sean más sostenibles?, y ¿cómo estamos avanzando en Colombia en la implementación y aplicación de los estándares de la calidad del aire?. También es urgente reconocer cómo estamos avanzando desde los distintos sectores de la sociedad, y especialmente desde aquellos que lideran la toma de decisiones, en la búsqueda de la respuesta a estas preguntas, considerando si los acuerdos planteados y las estrategias propuestas tienen una correlación adecuada con la magnitud de los retos. No se trata de retos menores, las soluciones planteadas tampoco pueden serlo.

Referencias

[1] Davis, L. W. (2008). The effect of driving restrictions on air quality in Mexico City. Journal of Political Economy, 116(1), 38-81.
[2] Invernizzi, G., Ruprecht, A., Mazza, R., De Marco, C., Močnik, G., Sioutas, C., & Westerdahl, D. (2011). Measurement of black carbon concentration as an indicator of air quality benefits of traffic restriction policies within the ecopass zone in Milan, Italy. Atmospheric Environment, 45(21), 3522-3527.
[3] Xu, W., Liu, X., Liu, L., Dore, A. J., Tang, A., Lu, L., … & Chen, J. (2019). Impact of emission controls on air quality in Beijing during APEC 2014: Implications from water-soluble ions and carbonaceous aerosol in PM2. 5 and their precursors. Atmospheric environment, 210, 241-252.
[4]https://www.nasa.gov/feature/nasa-monitors-environmental-signals-from-global-response-to-covid-19
[5](https://www.esa.int/Applications/Observing_the_Earth/Copernicus/Sentinel-5P/Air_pollution_remains_low_as_Europeans_stay_at_home)
[6] Mahato, S., Pal, S., & Ghosh, K. G. (2020). Effect of lockdown amid COVID-19 pandemic on air quality of the megacity Delhi, India. Science of The Total Environment, 139086.
[7] Dantas, G., Siciliano, B., França, B. B., da Silva, C. M., & Arbilla, G. (2020). The impact of COVID-19 partial lockdown on the air quality of the city of Rio de Janeiro, Brazil. Science of The Total Environment, 729, 139085.
[8] Nakada, L. Y. K., & Urban, R. C. (2020). COVID-19 pandemic: Impacts on the air quality during the partial lockdown in São Paulo state, Brazil. Science of The Total Environment, 139087.
[9] Collivignarelli, M. C., Abbà, A., Bertanza, G., Pedrazzani, R., Ricciardi, P., & Miino, M. C. (2020). Lockdown for CoViD-2019 in Milan: What are the effects on air quality?. Science of The Total Environment, 732, 139280.
[10]https://territoriossostenibles.com/incendios-forestales-son-un-foco-de-contaminacion-del-aire-en-las-ciudades-colombianas/
[11]https://territoriossostenibles.com/arenas-del-sahara-afectan-calidad-del-aire-en-el-valle-de-aburra/
[12] Espejo, W., Celis, J. E., Chiang, G., & Bahamonde, P. (2020). Environment and Covid-19: Pollutants, impacts, dissemination, management and recommendations for facing future epidemic threats. Science of The Total Environment, 141314.
[13]https://www.hsph.harvard.edu/news/hsph-in-the-news/air-pollution-linked-with-higher-covid-19-death-rates/
[14](https://www.theguardian.com/world/2020/jul/13/compelling-evidence-air-pollution-worsens-coronavirus-study
[15]https://theconversation.com/air-pollution-exposure-linked-to-higher-covid-19-cases-and-deaths-new-study-141620
[16] Conticini, E., Frediani, B., & Caro, D. (2020). Can atmospheric pollution be considered a co-factor in extremely high level of SARS-CoV-2 lethality in Northern Italy?. Environmental pollution, 114465.
[17]https://ec.europa.eu/info/strategy/priorities-2019-2024/european-green-deal_es#acciones
[18]https://www.c40.org/other/agenda-for-a-green-and-just-recovery

Eugenio Prieto Soto

Eugenio Prieto Soto

Eugenio Prieto Soto es Contador público de la Universidad de Medellín.Gestor Estratégico del desarrollo Regional y Local del Instituto Latinoamericano para los Estudios Sociales de la Comisión Económica para América latina y El Caribe- CEPAL-Naciones Unidas,Santiago de Chile. Especialista en periodismo electrónico de la Universidad Pontificia Bolivariana y Magíster en comunicación Digital de la misma universidad.

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