Zarigüeyas, un marsupial necesario en la preservación de los ecosistemas

Las zarigüeyas cumplen labores fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas. Se encargan de dispersar semillas en los bosques y controlar poblaciones de vertebrados más pequeños. En los últimos meses se han presentado casos de maltrato a esta especie. Por eso es necesario protegerla.

ZARIGÜEYA

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Un total de 1.708 zarigüeyas han atendido entidades como el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Corantioquia, por separado; y en el convenio firmado entre estas dos instituciones y que opera Precoodes durante 2020. Esta asistencia es el resultado del decidido apoyo que se brinda para el cuidado de este marsupial, que es fundamental para la preservación de los ecosistemas en el territorio.

Este trabajo busca educar a la población rural y urbana en la importancia de conservar esta especie, ya que en los últimos meses se han presentado diversos casos de maltrato a estos animales que han trascendido en el país.

Según datos del Área Metropolitana, el Centro de Atención y Valoración (CAV) de la Fauna Silvestre de esta entidad, operado por la Universidad CES, ubicado en Barbosa, ha registrado, entre el primero de enero y el 3 de septiembre de 2020 la entrada y atención a 1.315 zarigüeyas.

De otro lado, el Hogar de Paso de Fauna Silvestre de Corantioquia, ubicado en San Jerónimo, registró, entre el primero de enero y el 31 de agosto del 2020, la entrada y atención a 169 zarigüeyas.

Además, el convenio de fauna silvestre ente el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y Corantioquia, operado por Precoodes, liberó 224 zarigüeyas en 2020.

“Nuestras zarigüeyas son esenciales para el mantenimiento de los ecosistemas y entre muchas de las funciones que tienen, están las de ayudar a controlar poblaciones de roedores, pequeños reptiles, anfibios e invertebrados, y son efectivas dispersadoras de semillas, lo que favorece la expansión de la vegetación”, dijo Víctor Vélez, biólogo marino y profesional de Fauna Silvestre de la Subdirección Ambiental del Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

De acuerdo con los especialistas, las zarigüeyas han aprendido a adaptarse a los entornos urbanos y vivir cerca de espacios poblados. Si bien estos animales son inofensivos, culturalmente han sido estigmatizados y son atacados en espacios rurales y urbanos.

“Este convenio entre Corantioquia, el Área Metropolitana y Precoodes busca sensibilizar a la ciudadanía para que entiendan la función de la fauna silvestre en los ecosistemas. También se realiza para evitar el comercio y la tenencia ilegal. Además, con un equipo de profesionales de la mejor calidad nos proponemos que la fauna silvestre esté en libertad. Como autoridades ambientales promovemos el respeto de los recursos naturales para minimizar las problemáticas asociadas con especies como las zarigüeyas. Es muy importante, y por eso tenemos una campaña, para que la gente conozca la función de estos animales en los ecosistemas”, dijo Ana Ligia Mora Martínez, directora general de Corantioquia.

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Consejos de preservación

Desde el convenio operado por Preecodes se hace énfasis en que es muy importante mantener a las zarigüeyas alejadas de las viviendas para no ser invasivos con estas especies; o por lo menos, no atraerlas a las viviendas.

Además, es necesario que se sepa que los residuos sólidos son su fuente de alimento. Por eso es necesario mantener la basura en un recipiente bien tapado en las viviendas para que no se sientan atraídas. También es fundamental que quienes tengan mascotas las alimenten dentro de la casa o si tienen platos afuera estén tapados para que no las atraigan.

También es muy importante que se evite alimentar estos animales y tampoco se debe atraerlas y quitarles la aversión por los humanos, porque se pueden generar problemas zoonóticos. Debemos tener en cuenta que los techos y cielorrasos pueden ser refugios llamativos para ellas. Por eso se deben cerrar los accesos a estos espacios, con mallas, madera o con otros elementos.

En las viviendas que tengan espacios verdes cercanos, es necesario podar el césped que rodea las casas con una distancia de uno o dos metros alrededor. Esta práctica evitará que las zarigüeyas y otros animales silvestres se acerquen ya que se sentirán desprotegidos.

Una práctica que funciona es ahuyentarlas con luces o aspersores de agua que se activen con movimiento. Además, cuando se cepilla a los perros o gatos se puede usar el pelo para marcar territorio regándolo cerca de la vivienda para ahuyentarlas. Otro de los procedimientos que ayudan a preservar esta especie tiene que ver con humedecer esponjas en creolina ya que el aroma las espanta, sin embargo, es muy importante tapar bien estos recipientes para que no se envenenen otros animales domésticos.

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Para los especialistas es muy importante que la población sepa que las zarigüeyas no quieren atacar a los humanos y solo se acercan porque buscan alimento y refugio.

Para Julio Aguirre, médico veterinario, zootecnista forense, decano de la Facultad de Medicina Veterinaria de Uniremington, “la convivencia de las zarigüeyas cerca de los humanos les ha generado una serie de interacciones negativas al ser confundidas con roedores. Son una especie vulnerable por el maltrato y el atropellamiento. La Agencia Nacional de Infraestructura determinó que estos animales constituyen el 63% de las especies atropelladas en las carreteras”.

Las zarigüeyas cumplen labores fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas. Se encargan de dispersar semillas en los bosques, controlar poblaciones de vertebrados más pequeños. Por eso es necesario protegerlas.

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