Manglares, bosques azules en peligro

En el Día Internacional por la Defensa del Manglar, las cifras sobre el estado de los llamados bosques azules no son para celebrar. En el último siglo, más de un tercio del total de estos ecosistemas ha desaparecido y casi la mitad en las últimas cuatro décadas.

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Esta es la típica vivienda construida por comunidades de pescadores en zonas de manglar. Es su hábitat natural, pues los bosques azules les dan el alimento necesario para subsistir.

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Las cifras más actualizadas sobre el área total de los manglares en el mundo se estiman entre 13 y 20 millones de hectáreas (la ONU habla de 15.2 millones de ha), lo que representa el 0.7 por ciento de todos los bosques tropicales del planeta.

Desde 1980 hasta 2005, el mundo perdió casi 3.8 millones de hectáreas de manglar.

La superficie de estos ecosistemas está concentrada en 123 países, pero sólo 15 de ellos concentran el 75 por ciento de los manglares. Asia tiene el 42%, África el 20%, Norte y Centroamérica el 15% Oceanía el 12% y América del Sur el 11%.

En el caso de Colombia, que tiene costas en dos mares, la extensión estimada de manglares asciende a 79.719 hectáreas en el Caribe, con cinco especies, mientras en el Pacífico es de 209.402 hectáreas, con ocho especies. En el Caribe, además, el 36 por ciento de los bosques de mangle se encuentran en distintas categorías de conservación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, y en el Pacífico es del 38 por ciento.

Los manglares cumplen un papel fundamental en la mitigación y adaptación al cambio climático, pues pueden almacenar entre 5 y 10 veces más dióxido de carbono que otros ecosistemas terrestres.

Según la ONU, los manglares tienen un valor de al menos 1.6 mil millones de dólares por año en servicios ecosistémicos, con un valor promedio de entre 33.000 y 57.000 dólares por hectárea. Se estima que más de mil millones de personas se encuentran a menos de 100 kilómetros de praderas de pastos marinos y 100 millones habitan zonas a menos de 10 kilómetros de los manglares.

Estos ecosistemas son fuente de una vasta gama de productos madereros y no madereros, entre otros, madera para la construcción, leña, carbón de leña, forraje, miel, plantas medicinales y material para la construcción de techos.

La fuerte presión de la población en las zonas costeras, sin embargo, ha conducido a la conversión de muchas zonas de manglares a otros usos, entre ellos, la construcción de infraestructuras, la acuicultura y la producción de arroz y sal.

Salvo el caso de Bangladesh, la pérdida de estos pulmones se mantiene en Asia y de África, con tendencia a aumentar sostenidamente en América Latina, en especial en Brasil.

¿Qué es un manglar?

Los manglares son bosques de marisma que se hallan comúnmente en costas protegidas en las zonas tropicales y subtropicales. Protegen la costa de la erosión causada por el viento, las olas y las corrientes de agua; y a los arrecifes de coral, las praderas submarinas y las rutas de navegación de la sedimentación. Son reconocidos como importantes refugios de fauna, incluyendo mamíferos, reptiles, anfibios y aves en peligro de extinción.

Ofrecen elementos nutrientes a las redes tróficas marinas y proporcionan lugares de desove a una variedad de peces y mariscos, incluyendo varias especies comerciales. La deforestación de manglares amenaza la supervivencia de estas especies y contribuye a la erosión de las tierras y a la salinidad de los suelos costeros.

Los manglares son como filtros naturales en medio de la profundidad del agua. Sus raíces sirven de muros de contención y de respuesta contra los efectos de las olas, los vientos y los huracanes.

Las zonas más afectadas por la deforestación de los manglares

En términos absolutos, las tasas más elevadas de deforestación corresponden a Brasil, Indonesia, Pakistán, Australia y México. Esto no debe sorprender por cuanto estos países se encuentran entre los que tienen zonas más extensas de manglares. Los mismos países (excepto Pakistán, que fue reemplazado por Papua Nueva Guinea) encabezan la lista de países con las mayores pérdidas de manglares en la década del 90, aunque la tasa ha disminuido sustancialmente en la mayoría de ellos.

Por el contrario, un cierto número de países ha registrado un cambio positivo en el tiempo, entre ellos, Bangladesh, donde la mayor superficie de manglares (el bosque de reserva de Sundarbans) está bien protegida y se han realizado importantes esfuerzos en la forestación de la costa, en particular, en las tierras formadas por acrecentamiento.

Kuwait también muestra una tendencia positiva por la plantación de especies de mangles introducidas del exterior. En otros países es probable que la tendencia positiva aparente se deba a los cambios en los métodos o la definición o al descubrimiento de nuevas zonas de manglares no incluidas previamente (caso de Emiratos Árabes Unidos).

Las tasas de deforestación relativamente elevadas de los manglares en Asia, América Latina y el Caribe durante la década del 90 reflejan una conversación en gran escala a la acuicultura y la infraestructura turística. La mayoría de los países han prohibido la conversión de los manglares para propósitos de acuicultura y están en la tarea de evaluar el impacto medioambiental, previo a cualquier conversión de manglares para otros usos.

Con información del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Agencia para la Agricultura y la Alimentación, FAO.

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