Cerro Quitasol – La Holanda es una nueva área protegida ¿Qué implica esta declaratoria?

El Consejo Directivo de Corantioquia declaró el área protegida Quitasol – La Holanda, bajo la figura de Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI). Es un territorio de 6.887 hectáreas que serán destinadas a la conservación de la biodiversidad en Bello, San Pedro de los Milagros, Barbosa, Copacabana, Girardota y Donmatías.

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Tras lograr obtener el concepto favorable del Instituto Alexander von Humboldt, el Consejo Directivo de Corantioquia confirmó, el pasado 17 de diciembre, la declaratoria del área Quitasol-La Holanda como territorio protegido. Son 6.887 hectáreas que serán destinadas a la conservación de la biodiversidad, en los municipios de Bello, San Pedro de los Milagros, Barbosa, Copacabana, Girardota y Donmatías.

En esta zona del norte del Valle de Aburrá hay un hábitat de especies endémicas, gran diversidad biológica y un patrimonio arqueológico. La declaratoria involucra 17 veredas de los 6 municipios mencionados.

El área está localizada sobre la margen izquierda del río Aburrá-Medellín, sector occidental del Valle de Aburrá. Tiene una altura máxima de 2.800 metros sobre el nivel del mar y una mínima de 1.600. Además, se encuentra en el orobioma bajo y medio de Los Andes, y tiene tres zonas bioclimáticas: Bosque húmedo premontano, Bosque húmedo montano; y Bosque muy húmedo montano bajo.

La zona contiene coberturas naturales del Valle de Aburrá que aportan bienes y servicios ecosistémicos al área rural y urbana que lo rodea cómo aprovisionamiento de agua y control de erosión. Además, cuenta con especies endémicas y en peligro de extinción y áreas de patrimonio arqueológico y cultural.

Según informó Ana Ligia Mora, directora de Corantioquia, se preservarán importantes fuentes hídricas de la zona, entre ellas la cuenca abastecedora del Alto de Medina en San Pedro de los Milagros. Además, “se aportará al control de la erosión, la protección de la biodiversidad y la conservación del patrimonio arqueológico del cerro Quitasol, donde se encuentra el camino de Niquía Corrales, una infraestructura que corresponde con la época prehispánica”.

La declaratoria fue posible, aseguró Mora, gracias al trabajo articulado entre Corantioquia, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Además, de la decidida participación de las alcaldías municipales y las comunidades.

Mora, además, agradeció al exdirector del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Eugenio Prieto Soto y sostuvo que hizo un “gran aporte en su administración en el AMVA para hacer realidad la declaratoria del cerro Quitasol”.

Por su parte, Óscar Andrés Pérez, alcalde de Bello, aseguró que esta declaratoria servirá para implementar todas las acciones para reglamentar la protección de este territorio. Además, invitó a la ciudadanía a “cuidar este cerro tutelar como la principal fuente generadora de recursos hídricos y aire puro para Bello”.

Para el director del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Juan David Palacio, esta decisión es muy importante “porque reconoce los servicios ecosistémicos que están allí y el valor arqueológico de este territorio”.

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De otro lado, la Fundación Grupo HTM, entidad que coordinó el desarrollo de la ruta técnica para la declaratoria, emprendió, en octubre de 2019, el proceso e inició conversaciones con los pobladores e instituciones y realizó recorridos en un trabajo que se tornó muy complicado debido a la pandemia.

“La ansiedad, las privaciones, y el dolor que muchas personas y familias han vivido y siguen viviendo por causa de la actual crisis nos deben llevar a reflexionar y actuar más audazmente frente a los desafíos que vivimos, producto de relaciones desequilibradas entre nosotros y con los ecosistemas. Reservar y designar una porción de nuestro territorio como área protegida es una de esas acciones que debemos acometer con cada vez más inteligencia y eficacia para adaptarnos a la crisis climática”, dijo Jorge Vásquez, ingeniero de Fundación Grupo HTM.

Un nuevo DRMI

Sin duda que un área tan importante del Valle de Aburrá y del norte de Antioquia quede cobijada por la figura de Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) es vital en la conservación de los ecosistemas.

Pero, ¿qué es un DRMI? Esta es una figura reglamentada por el Decreto 1076 de 2015 y se define como un “espacio geográfico, en el que los paisajes y ecosistemas mantienen su composición y función, aunque su estructura haya sido modificada y cuyos valores naturales y culturales asociados se ponen al alcance de la población humana para destinarlos a su uso sostenible, preservación, restauración, conocimiento y disfrute”.

Según la Ley 99 de 1993 y lo recoge el Decreto 2372 de 2010, “el DRMI es la categoría más amplia para las áreas protegidas y de manejo especial que se encuentran reguladas en el país, debido a su adaptabilidad a la necesidad de conservar la biodiversidad, sus servicios ecosistémicos, y al mismo tiempo permite realizar un manejo sostenible de los recursos naturales existentes por parte de la población local, logrando con ello que no haya una afectación desproporcionada para la economía de la zona y que al mismo tiempo se posibilite el cumplimiento de los objetos de conservación propuestos”.

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Las implicaciones

Pero, ¿qué implicaciones tiene esta declaratoria para el territorio metropolitano para autoridades y comunidad? Así las autoridades ambientales y las municipales deben cumplir, a cabalidad, con los objetivos de conservación del DRMI Quitasol La Holanda, que están ligados de manera clara con los criterios de preservación, restauración y uso sostenible. Estos objetivos son los siguientes:

-Conservar las fuentes hídricas, nacimientos, cuencas abastecedoras, humedales, entre otros, presentes en el área de manera que se garantice el abastecimiento y uso adecuado y sostenible de los servicios ecosistémicos de aprovisionamiento presentes en el área del DRMI.

-Preservar la biodiversidad presente en el DRMI con un especial énfasis en especies endémicas, amenazadas, o en peligro, para mantener los procesos ecológicos evolutivos; así como la composición, estructura y función de la biodiversidad.

-Restaurar ecosistemas estratégicos, corredores biológicos, cuencas hidrográficas y en general las áreas asignadas para ello, con el fin de aumentar los procesos de conectividad ecológica, ampliar las áreas de conservación y mejorar la calidad del hábitat.

-Preservar el patrimonio arqueológico presente en el cerro Quitasol con el fin de mantener los monumentos y relictos históricos localizados en este cerro. 


-Mantener y preservar las coberturas naturales asociadas a los bosques altoandinos que permita mantener la composición, la estructura y la funcionalidad ecológica de los mismos.

-Promover prácticas de uso y aprovechamiento de recursos de manera que las actividades inadecuadas con el medio ambiente vayan cambiando hacia sistemas agroforestales, silvopastoriles u otros que permitan una sostenibilidad del área protegida y el mejoramiento de la calidad de vida de los pobladores locales. 

-Proteger sitios de interés turístico como senderos, cascadas, miradores, charcos, zonas de camping, de manera que se garantice la provisión de servicios ecosistémicos culturales para los pobladores de Antioquia.

-Promover la investigación y el monitoreo de información científica relevante para tener una línea base que pueda ser monitoreada en el tiempo, evaluando el cumplimiento de los objetivos del DRMI.

El concepto del Humboldt

El Instituto Alexander von Humboldt entregó el concepto favorable para la declaratoria y dejó algunas consideraciones. Entre ellas está que tal y como se establece en la Resolución 1125 de 2015, y teniendo en cuenta que en el área se encuentran licencias para la extracción de minerales, “se recuerda a Corantioquia que es necesario realizar un análisis jurídico frente a las implicaciones de la iniciativa de declaratoria sobre los proyectos sectoriales públicos y privados identificados. Dicho análisis jurídico no es objeto de revisión ni concepto por parte del el Instituto Alexander von Humboldt”, dice el documento.

Además, concluyó el Humboldt, que es importante anotar que el documento síntesis entregado por Corantioquia no incluyó información de zonificación preliminar del área. “Se recomienda por tanto que esta zonificación y la reglamentación de los usos se construyan de forma participativa con los actores sociales durante la formulación del Plan de Manejo y que además se considere la legislación aplicable sobre la materia”.

Y, por último, el Instituto recomendó garantizar la participación de quienes tienen derechos de propiedad o demás derechos adquiridos con arreglo a las leyes civiles, los cuales no pueden ser desconocidos ni vulnerados por leyes posteriores, de conformidad con el Artículo 58 de la Constitución.

Otra área protegida
En el Valle de Aburrá hay 213,17 hectáreas declaradas como áreas protegidas en la jurisdicción urbana:

-Área de recreación Piamonte: 14,23 hectáreas.

-Área de recreación Parque Ecológico Cerro Nutibara: 29,33 hectáreas.

-Parque natural regional metropolitano Cerro El Volador: 107,13 hectáreas.

-Área de recreación urbana Cerro La Asomadera: 26,63 hectáreas.

-Área de recreación urbana Humedal El Trianón – La Heliodora: 23,31 hectáreas.

-Área de Recreación Humedal Ditaires: 12,54 hectáreas.

Corantioquia, con el DRMI Quitasol – La Holanda, ha declarado 19 áreas protegidas en su jurisdicción. Con estos territorios se suman cerca de 350.000 hectáreas destinadas a preservar la biodiversidad en ecosistemas estratégicos, como bosques, complejos cenagosos y humedales.

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