Biodiversidad: un día no es suficiente para celebrar

En honor a José Celestino Mutis, Colombia conmemora hoy el Día Nacional de la Biodiversidad, en momentos en que el planeta afronta la más devastadora pandemia provocada por un virus de origen zoonótico y no menos de un millón de especies están en peligro de extinción, según el informe del IPBES de 2019. Las poblaciones de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios han disminuido en 68% en promedio a nivel global, advirtió la WWF. Dada nuestra riqueza natural y el enorme valor de nuestros ecosistemas, esta celebración debe ser la oportunidad de comprometernos, de una vez por todas, con el cuidado, la protección y la defensa de la Casa Común, la Tierra.

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La riqueza natural del país enmarca el sueño de un mejor futuro, pero demanda el compromiso global de cuidar y proteger los ecosistemas. Foto: Hernán Vanegas.

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En el invaluable saldo a favor de biodiversidad que tiene Colombia, José Celestino Mutis fue quien hizo la primera gran consignación, por allá en 1783, cuando comenzó su gran obra y su camino a la inmortalidad: la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada.

Mutis murió un 11 de septiembre y es por eso que hoy celebramos el Día Nacional de la Biodiversidad, que, en verdad, debería ser una fecha universal, porque el médico, botánico, geógrafo, matemático y profesor es el propio símbolo de la diversidad y la ecología del planeta y directo responsable del “descubrimiento” natural de nuestro país.

Pero lejos estaba el propio Mutis de conocer los estragos que el propio hombre ha hecho sobre el planeta. Un daño que también es incalculable: un millón de especies podría extinguirse durante este siglo, según el último reporte del IPBES de 2019, y el 68 por ciento de las poblaciones monitoreadas de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios han disminuido en 68% en promedio a nivel global, de acuerdo con la WWF 2020.

De su herencia sobre la biodiversidad de Colombia da fe su obra misma: el herbario de Mutis, que hoy reposa en España, recoge cerca de 20.000 ejemplares representantes de más de 2.600 especies de la flora colombiana y 6.000 ilustraciones con los diarios manuscritos que quedaron para la historia, que no para el pasado.

La grandeza de Mutis es directamente proporcional a la de nuestra riqueza natural y el reconocimiento internacional que hoy tiene Colombia como uno de los países más megadiversos del mundo se le debe en buena parte al hijo ilustre de Cádiz. Incluso, Alexander von Humboldt, el naturalista más grande del siglo XIX, escribió de él: “Uno se asombra de los trabajos que ha hecho y de los que prepara para la posteridad; es admirable que un hombre solo haya sido capaz de concebir y ejecutar un plan tan vasto”, según una carta enviada a uno de sus amigos y publicada en sus diarios.

De qué riqueza estamos hablando

La importancia de la biodiversidad, así como la adopción de medidas para su conservación, uso sostenible y distribución de beneficios que se deriven de su utilización, se consignan en la Convención sobre Diversidad Biológica, ratificada por Colombia mediante la Ley 165 de 1994 y materializada a través de la Política Nacional para la Gestión de la Biodiversidad y sus Servicios Ecosistémicos.

Tal como lo publicamos el 31 de julio, con ocasión del Día Nacional de la Fauna Silvestre, componente central de la biodiversidad, Colombia cuenta con poco más de 58.000 especies registradas en la Infraestructura Mundial de Información sobre Biodiversidad (GBIF), y compartimos con Brasil el primer lugar mundial en términos de biodiversidad y uno de los 17 países megadiversos, que albergan 70% de la biodiversidad mundial en solo 10% del territorio.

Colombia: un galeón San José de biodiversidad sumergida.

Somos, además, el primer país en diversidad de aves y orquídeas; el segundo en diversidad de plantas, anfibios, peces de río y mariposas; el tercero en reptiles y palmas y el cuarto en mamíferos.

Ese patrimonio es el resultado de la convergencia de grandes áreas biogeográficas: dos océanos, los Andes y los valles de los ríos Cauca y Magdalena, la Amazonía, la Orinoquía, y aquellas formaciones muy antiguas como la Serranía de la Macarena y la Sierra Nevada de Santa Marta. Colombia tiene 311 tipos de ecosistemas continentales y costeros.

Los bosques naturales cubren el 53% del territorio nacional continental y concentran más de la mitad de las especies animales y vegetales terrestres.

Aún así, el mundo atraviesa una crisis climática sin antecedentes y la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) advirtió en 2019 que cerca de un millón de especies están en riesgo de desaparecer de no adoptarse políticas y programas articulados y globales contra el cambio climático.

Este dramático pronóstico se suma al más reciente informe de la WWF sobre biodiversidad, que establece que al 68 por ciento de la disminución de las especies de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios de todo el mundo, hay que advertir los daños en América Latina y el Caribe, donde esa cifra podría llegar al 94 por ciento.

Los datos están contenidos en el Índice del Planeta Vivo (IPV) que mide la abundancia de casi 21,000 poblaciones de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios a nivel global, y recoge las tendencias poblacionales para calcular sus cambios porcentuales medios en términos de abundancia entre 1970 y 2016.

A la hora de revisar las causas de semejante desbarajuste, el informe señala que el motor más relevante de la pérdida de biodiversidad en los
sistemas terrestres es el cambio de uso de suelo, principalmente la conversión de hábitats nativos prístinos (bosques, praderas y manglares) en sistemas agrícolas. Gran parte de los océanos, de la misma forma, ha sufrido sobrepesca.

De acuerdo con el Informe, en América Latina y el Caribe la pérdida de biodiversidad se debe en un 51.2% a los cambios de uso de suelo, incluyendo la pérdida de hábitat y la degradación de los suelos, como consecuencia de la agricultura insostenible, la infraestructura, el crecimiento urbano, la producción de energía y la minería.

Para los hábitats de agua dulce, la fragmentación de ríos y arroyos, así como la extracción de agua son amenazas comunes. Sin la biodiversidad del suelo los ecosistemas terrestres pueden colapsar, pues hasta el 90% de los organismos vivos de estos ecosistemas pasan parte de su ciclo de vida en estos hábitats.

La pérdida de biodiversidad amenaza también la seguridad alimentaria, advierte la WWF, por lo que son urgentes las acciones para transformar nuestro sistema alimentario mundial. El gran reto será modificar las prácticas agrícolas y pesqueras, buena parte de éstas insostenibles, en unas que produzcan la comida nutritiva que requerimos y protejan y conserven la biodiversidad.

La extinción de especies vegetales también va en aumento. De hecho, la cantidad de estas especies extintas documentadas dobla la suma de mamíferos, aves y anfibios extintos. Se calcula que una de cada cinco especies vegetales (22%) se halla amenazada de extinción, en su mayoría en zonas tropicales. Por otro lado, existen evidencias de un declive reciente y acelerado de la abundancia de insectos, de su diversidad y biomasa, particularmente en Europa Occidental y en Norteamérica.

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Los ecosistemas marinos hacen parte del patrimonio biodiverso de Colombia y la exuberancia de la ensenada de Utría, en el Chocó, así lo muestra. Foto: Hernán Vanegas.

Cómo protegemos esa biodiversidad

En Colombia, existe una norma en nuestra legislación que obliga a que las colecciones biológicas estén registradas ante el Instituto Alexander von Humboldt (Decreto 1375 de 2013). En el Registro Nacional de las Colecciones Biológicas existen cerca de 230 colecciones que tienen información de la flora y la fauna del país.

Con los datos que entregó cada una de las instituciones que trabajan el tema hay 27 millones de ejemplares depositados en dichas colecciones. Esos registros datan desde la Expedición Botánica de José Celestino Mutis, en 1783, hasta la fecha.

De esos 27 millones de datos, sólo se ha catalogado el 18 por ciento y se ha sistematizado algo así como el 12 por ciento. Lo que significa que casi el 70 por ciento de esos 27 millones de ejemplares guardados en esas colecciones no se catalogado ni sistematizado en nuestras bases de datos. Si esa información que está guardada hoy en las colecciones se hubiese procesado para el conocimiento del país, en decir, de la riqueza de la fauna y de la flora colombianas, nuestro país sería, de lejos, el más megadiverso del planeta y con el conocimiento científico más rico del mundo.

El llamado que hacen los investigadores y los expertos es que el Estado colombiano fije sus ojos sobre la información depositada en esas 230 colecciones biológicas, pues es un patrimonio de la nación.

Entre 2015 y 2019 se hicieron 21 expediciones y éstas arrojaron 157 posibles nuevas especies, 17 mil nuevos registros de especies para Colombia, 84 bioproductos y más de 3.800 códigos de barra, es decir, datos de ADN de esas especies.

En Colombia, por ejemplo, en la parte de fauna y flora, existen cerca de 1.700 especies que están en grado de amenaza, según las categorías de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), esto es, en peligro, en estado grave, o vulnerable.

Tenemos tres especies de fauna que ya están extintas: la foca monje, en los mamíferos, el pato zambullidor en las aves, y el pez graso de la Laguna de Tota, en los anfibios.

Biodiversidad en cifras

El Sistema de Información sobre Biodiversidad en Colombia (SiB) mantiene los datos actualizados en su plataforma y los registrados en 2020 dan cuenta de lo siguiente:

58.312 es la cifra calculada a partir de las especies con al menos un registro biológico en el SiB Colombia. Es una aproximación a la riqueza conocida que tiene nuestro país y está en constante actualización.

1.302 es el número de especies amenazadas en el país.

3.524 especies son objeto de comercio ilegal y, en 2019, fueron recuperadas por las autoridades no menos de 13 animales silvestres.

506 son las especies invasoras o introducidas en el país en 2019.

Por grupo taxonómico, según el SIB, Colombia registra 27.167 especies de animales, de las cuales 488 están en alguna de las tres categorías establecidas para amenaza, aunque en el CITES figuran 680.

Es así como en 2019 tuvo lugar la Séptima Plenaria en París y allí se escogió a Colombia como Presidente de la IPBES para el periodo entre 2019 y 2020.

Adicionalmente, se aprobó el segundo programa de trabajo de la Plataforma, mediante el cual se autorizó el desarrollo de tres evaluaciones: vínculos entre el agua, los alimentos, la salud y la biodiversidad; causas subyacentes de pérdida de biodiversidad y cambios transformativos; y el impacto y dependencia de la biodiversidad y los negocios.

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