La crisis climática define el rumbo político en Alemania

Las recientes comicios en el país más fuerte de Europa pasarán a la historia como los primeros en que las visiones sobre cómo afrontar la crisis climática decidirán quiénes harán posible una coalición de Gobierno, pues ningún partido podrá hacerlo solo, debido a los estrechos márgenes en las votaciones para remplazar a Ángela Merkel.

Las elecciones en Alemania
Las elecciones en Alemania pasaron de las urnas a los salones privados, donde los partidos tradicionales buscan alianzas con los alternativos para poder conformar Gobierno. Foto: DW.
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El futuro político de Alemania, el gigante de Europa, ya no dependerá sólo de los resultados en las urnas, sino en cómo los dos partidos tradicionales logran ajustar sus agendas a la crisis climática y conquistan el apoyo de Los Verdes y el Partido Liberal, las dos fuerzas que marcan las diferencias en torno al cambio climático.

Mientras el partido de la saliente canciller Ángela Merkel sufre una derrota ante los socialdemócratas por menos de dos puntos porcentuales, la carrera por lograr una coalición de Gobierno apenas comienza y, paradójicamente, el poder lo tienen los “perdedores” políticos, mas no los que hicieron de los temas ambientales una bandera electoral y lograron el respaldo de amplios sectores alemanes, entre otros, los jóvenes que luchan contra la crisis climática.

Así las cosas, los estrechos márgenes entre Olaf Scholz, del Partido Social-demócrata (SPD), y Armin Laschet, de la Unión Cristiano-demócrata/Unión Socialcristiana (CDU/CSU), obligan a buscar alianzas con Los Verdes y el Partido Liberal, ambos con visiones muy claras frente a cómo abordar la crisis climática, incluso más allá de sus fronteras.

Los llamados ecologistas lograron cumplir una frase muy conocida entre los colombianos, “perder es ganar un poco”, porque su candidata Annalena Baerbock no será canciller, pero sí la que puede inclinar la balanza y darle valor político al casi 15 por ciento de los votos obtenidos el pasado domingo.

En sus primeras declaraciones pos comicios, Baerbock marcó territorio y sin tapujos fijó las únicas “líneas rojas” en una negociación para lograr Gobierno: hacer de Alemania un país climáticamente neutral y que respete el medio ambiente como las alternativas de futuro que pidieron los seguidores en los comicios.

El candidato socialdemócrata, Olaf Scholz
El candidato socialdemócrata, Olaf Scholz, ganó por menos de dos puntos las elecciones en Alemania, pero tendrá que buscar a otros partidos para poder gobernar. Foto: El País.

El Partido Liberal de Lindner, por su parte, puso el objetivo de la neutralidad climática para 2045 y rechazó durante la campaña incentivar el vehículo eléctrico, en claro apoyo al uso de los combustibles fósiles, algo que no parece atrapar el interés de los alemanes.

Bajo estas dos visiones, los compromisos climáticos abarcan el resto del espectro político alemán. Scholz ya dijo que “en el primer año de Gobierno hay que decidir sobre la extensión de las energías renovables para que la industria pueda invertir para ser climáticamente neutral, sin dejar de ser competitiva”.

El candidato de los conservadores, Laschet, aceptó horas después de los primeros escrutinios la responsabilidad desde su partido de “tomar más en serio” la responsabilidad en materia climática: “Tenemos que asumirla mejor que hasta ahora”, reconoció, según lo recogió la agencia de noticias EFE.

Cuáles son las visiones climáticas en Alemania

Los dos partidos que se disputan la posibilidad de conformar Gobierno, esto es, los socialdemócratas y los conservadores, tienen posiciones que no coinciden frente a la crisis climática. Ambos ponen el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2045, pero Los Verdes lo fijan a 2040 y, además, que se adelante a 2030 el abandono del carbón como combustible.

La saliente canciller alemana, Ángela Merkel
La saliente canciller alemana, Ángela Merkel, seguirá siendo un actor preponderante en la política de Berlín. Foto: REUTERS.

Los liberales, en tanto, coinciden con los primeros en retrasar cinco años más la neutralidad climática, así como exigen la privatización de los ferrocarriles. Los dos partidos que alcanzaron las mayores votaciones reclaman fomentar el transporte público sostenible o recuperar los trenes nocturnos y se oponen, tanto a la prohibición para los combustibles fósiles como al establecimiento de límite de velocidad en las carreteras.

Los Verdes pusieron el objetivo de que Alemania solo dependa de la energía renovable en 2035, sí como que se reduzcan en un 70% las emisiones contaminantes en 2030 y una fiscalidad al carbono que genere ingresos que sean devueltos a los ciudadanos.

En esto último coinciden con los liberales, que apoyan una fiscalidad sobre el carbono, basada en precios mundiales de mercado, pero que incluya un “dividendo climático” en forma de transferencia a las rentas de los ciudadanos.

La líder de Los Verdes fue más clara y aseguró que “durante la campaña se comprobó que no es bueno para el país que seamos solo nosotros (su partido) los que abordamos la protección del clima en todos sus aspectos, sino que nuestro propósito es que también los asuma el Gobierno federal. La emergencia climática es el reto de nuestra época”, dijo Baerbock.

De cualquier forma, Alemania seguirá siendo el fiel de la balanza climática en Europa y su papel frente a las grandes potencias de Occidente y Asia marcará la agenda global contra el cambio climático, no sólo desde el ámbito político, sino sobre todos los demás. La naturaleza ya es otro candidato que tendrá que ser consultado por todos, a menos que los políticos quieran seguir caminando por la incertidumbre.

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Luis Fernando Ospina.
Luis Fernando Ospina.

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