El “Éxito” de la sostenibilidad empresarial paisa

¿Qué hay en el ADN de las empresas antioqueñas que hace posible que sus buenos resultados financieros también se vean reflejados en sus dividendos ambientales y sociales? Pocos territorios como Antioquia tienen dentro de los primeros lugares del Índice Dow Jones de Sostenibilidad, el más importante del mundo, a tantas compañías paisas. Hablamos con Pablo Montoya Dávila, Jefe del Departamento de Sostenibilidad del Grupo Éxito, en el Top 10 del DJSI, para entender cómo funciona el ecosistema de la organización y los alcances del capital social que se ha construido de la mano de otros conglomerados como Bancolombia, los Grupos Nutresa, Sura y Argos, y las compañías Cemargos, Celsia e ISA. Informe especial.

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La estrategia de sostenibilidad del Grupo Éxito está en manos de Pablo Montoya Dávila, quien hace parte de una nueva generación de líderes que comparten el ADN de la organización. Foto: Álbum Personal.

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Don Gustavo Toro hizo de un emprendimiento del siglo XX una multilatina del siglo XXI: el Éxito. Comenzó vendiendo textiles y cada paso que dio fue hacia la cima tenía un solo propósito: generar empleo digno y permitir que sus colaboradores pudieran ejercer un liderazgo capaz de transformar a la sociedad.

Años después, con más de 40 mil trabajadores, 8 millones de clientes y 7.600 proveedores, el Grupo Éxito mantiene intactos los principios y valores de don Gustavo, porque el negocio se ha transformado, pero no la esencia de generar bienestar y construir sociedad, aun en medio de las dificultades propias de una ciudad y un país atrapados en las desigualdades, la violencia y la corrupción.

Semejante aventura empresarial sigue recogiendo buenos frutos, porque basta con mirar los resultados financieros de esa organización y el de muchas otras que, como el Éxito, han logrado consolidar un modelo económico que va más allá del P&G para convertirse en un compromiso por la Sostenibilidad, que no es otra cosa que hacer posible y visible el círculo virtuoso del desarrollo, donde todos ganan y nadie pierde.

No resulta casual entonces que en el último reporte del Índice Dow Jones de Sostenibilidad global, ocho de las más grandes compañías antioqueñas ocupen los puestos de vanguardia y estén en el Top 10, entre 3.429 empresas de diferentes sectores de todo el mundo que este año fueron evaluadas en torno a gobierno corporativo, capital humano y gestión del talento: Bancolombia, los Grupos Nutresa, Sura y Argos, Cemargos, Celsia e ISA y, por supuesto, el Éxito.

Hablamos con Pablo Montoya Dávila, Jefe del Departamento de Sostenibilidad del Grupo Éxito para entender mejor cómo funciona el ecosistema de la organización y compartir con él algunos de los aprendizajes acumulados en la larga cadena de experiencias positivas y que hacen parte de ese ADN empresarial sostenible en nuestro territorio.

Una premisa del Presidente de la organización, Carlos Mario Giraldo, recoge en buena parte la clave del asunto: es la “Parábola de los Talentos”, es decir, “no trabajar con los mínimos esperados, sino por los máximos posibles”.

¿Cuáles son las claves que nos ayudan a entender por qué la mayoría de las empresas antioqueñas tienen en su ADN el tema de la sostenibilidad y ocupen hoy por hoy los mejores lugares dentro del ránquin del Dow Jones de la Sostenibilidad?

Pablo Montoya Dávila: Sin duda que existe una visión compartida del desarrollo que va más allá de lo que en su momento algunos llamaron filantropía. La sostenibilidad no es filantropía. En el caso del Grupo Éxito eso tiene más relevancia, porque la organización conserva los principios y valores de su fundador, el doctor Gustavo Toro, en el sentido de ver el negocio como un ecosistema en el que no es posible ser rentables si no se asegura primero que a todos les vaya bien, incluida la naturaleza. Y el ADN de nuestras compañías tiene mucho de la visión de Nicanor Restrepo Santamaría, que en el caso del Éxito tiene nombre propio en Gonzalo Restrepo y Carlos Mario Giraldo. Ambos hablan siempre de una premisa: empresarios construyendo sociedad.

Es decir, personas que entendieron hace muchos años que no es posible hablar de empresas sanas sin entornos sanos y, por ende, las relaciones con los empleados, los clientes, los proveedores, la competencia tiene que estar basada en la transparencia, la ética, el gobierno corporativo y la búsqueda del bienestar colectivo.

Estamos hablando de una generación de líderes que, a diferencia de muchos otros lugares, no han sido los dueños de esas compañías, sino sus administradores, empresarios que formaron mucho capital social en este territorio…

 Por supuesto, pero algo más. Gonzalo Restrepo nos habla mucho del legado de don Gustavo Toro y de su obsesión por generar empleo digno y oportunidades para todos, pese a las dificultades que tuvieron que enfrentar durante muchos años por asuntos del narcotráfico y el conflicto armado. Cuando decidieron quedarse acá y mantener sus negocios con la gente nuestra comenzaron a construir ese capital social que sigue prestando sus servicios en las grandes compañías antioqueñas.

Luego, esos resultados de los que habla el Dow Jones de Sostenibilidad no son casualidad, sino que responden a una visión compartida de futuro, cuyas bases están sustentadas en los principios y valores del círculo virtuoso del desarrollo. En el caso del Grupo Éxito, desde el Presidente de la compañía hasta el empleado de servicios generales, aplica por convicción la “Parábola de los Talentos”, esto es, no trabajar por los mínimos esperados, sino por los máximos posibles, y eso depende, en gran medida, de los talentos que tenemos dentro de la organización.

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Carlos Mario Giraldo, Presidente del Grupo Éxito, ha hecho mandamiento la “Parábola de los Talentos”: no trabajar por los mínimos esperados, sino por los máximos posibles. Foto: Revista Dinero.

En el mapa de la sostenibilidad del Éxito, cuáles son los ejes centrales?

 Son seis grandes temas. El primero, que está en la esencia del Grupo y en el ADN de don Gustavo Toro, es la inversión social estratégica que se hace desde la Fundación Éxito. Repito, no hacemos filantropía, sino un compromiso que hemos elevado a la categoría de ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible): erradicar la destrucción infantil en Colombia para 2030, que es la meta que se fijó el país. En otras palabras, nuestra Mega es construir sociedad desde lo local, pero alineando los objetivos con las ciudades y el país.

El segundo es el comercio sostenible. Avanzamos en medio de un cruce de caminos que nos deben llevar a buen puerto a todos. Tenemos cerca de 8 millones de clientes, 7.600 proveedores en 23 departamentos y poco más de 60 mil empleados, pero juntos reconocemos el impacto que tenemos sobre los ecosistemas y nuestra responsabilidad de protegerlos, cuidarlos y recuperarlos. Eso incluye programas de consumo responsable con nuestros públicos.

El tercero es lo ambiental, que nosotros lo llamamos Mi Planeta, y contempla líneas de trabajo en 1. acción climática, 2. Economía circular, 3. Protección de las cadenas de abastecimiento, en especial luchar contra la deforestación, 4. La movilidad sostenible, 5. La construcción sostenible y 6. Educar y sensibilizar al consumidor, que es transversal a los anteriores.

El cuarto tema es Vida sana, porque siendo un “retail” de alimentos, entendemos que la gente se alimenta de lo que compra en nuestras superficies y es nuestra responsabilidad corporativa y ética fomentar estilos de vida saludable, pues esa externalidad en fundamental para la propia sostenibilidad de la organización. Esos estilos de vida saludable tienen un componente muy importante, pues los promovemos a través de personas que son referentes positivos para la sociedad.

Es el caso, por ejemplo, del ciclista Egan Bernal, campeón del Tour de Francia en 2019. También trabajamos con nuestros empleados y con los proveedores sobra la necesidad de consumir de forma sana y responsable.

El quinto elemento central del mapa es el talento humano. El éxito del Grupo está en su gente, por lo que no sólo la traemos, sino que la formamos. Nuestro objetivo es ser atractivos, diversos e incluyentes. Nosotros tenemos que ser el reflejo del país en lo positivo y de ahí nuestra apuesta por la equidad de género, la igualdad salarial, la inserción laboral de excombatientes, de personas con discapacidad.

Y el sexto, que es transversal, parte del compromiso de “ser íntegros”. El Grupo tiene un Gobierno Corporativo que promueve la ética, la transparencia, los derechos humanos y la gestión de la reputación corporativa.

Es claro como funciona hacia adentro el Grupo, pero ¿cómo extender ese modelo de gobernanza corporativa hacia la gobernanza de los territorios. ¿Qué es ese concepto de materialidad del que ustedes hablan?

 Importantísimo para la organización. Cuando llegué al Grupo, por ejemplo, y estábamos revisando la estrategia de sostenibilidad no existía el concepto de movilidad sostenible. Yo había estado en el Área Metropolitana y conocía lo importante que era para el territorio ese tema, pues no sólo estaba ligado a la calidad del aire, sino que era un punto fundamental dentro del ecosistema de producción de la organización. Ese tema hacía parte de las acciones, pero no estaba como línea estratégica. Y entonces nos hicimos varias preguntas: ¿qué es importante para el país, qué es necesario hacer en términos de la ciudad y qué acciones son centrales para su desarrollo sostenible.

En 2018, el tema de la calidad del aire estaba en la agenda nacional y con especial fuerza en el Valle de Aburrá, por sus episodios de contaminación atmosférica durante dos períodos del año. Luego, si el tema era importante para el territorio tenía que ser importante para nosotros y fue así como le dimos mucho más valor estratégico al hecho de que movemos el 5 por ciento de toda la carga del país, despacha un camión cada minuto, por lo que la logística es vital. Compramos los primeros 35 vehículos eléctricos y acabamos de hacer una gran alianza para bicicletas eléctrica para Bogotá.

Y el Grupo hace parte de los planes de Movilidad Empresarial Sostenible (MES) que tanta fuerza tiene en el Valle de Aburrá…

 Claro, no sólo por lo que significa para la región, sino el impacto que eso tiene dentro de nuestros empleados y colaboradores. Nos preguntamos qué más podíamos hacer para que nuestra gente se pueda mover mejor y creamos un programa interno llamado Movámonos, con el que diseñamos otros programas como ferias de movilidad sostenible, fomentamos compartir los vehículos y diseñamos rutas seguras para los usuarios de bicicletas. Pero eso no fue suficiente, porque nos hacía falta algo muy importante dentro de la operación: disponer de parqueaderos e instalar puntos de carga para los eléctricos.

Hemos hecho alianzas importantes con otros sectores y nuestra meta en convertir al Éxito en la gran plataforma para la movilidad sostenible en Colombia. Las experiencias positivas que hemos tenido con Codensa y EPM nos permiten avanzar y vamos a anunciar otra alianza con Celsia, a comienzos de 2021, en ciencias habilitadoras de la movilidad sostenible. Un reto de ciudad lo convertimos en una oportunidad de negocio, porque tenemos dentro de la operación comercial una amplia gama de posibilidades de adquirir bicis y patinetas eléctricas, así como elementos de seguridad vial.

El compromiso del Grupo con sus proveedores parte de un hecho claro: no hay empresas sanas en medio de comunidades enfermas. De ahí que el resultado financiero del Éxito sea producto del bienestar de su gente. Foto: Hernán Vanegas.

Un concepto de oportunidad que ustedes buscan convertir también en un gran laboratorio de emprendimiento y de influenciadores…

 Hablé del caso de Egan Bernal, pero podría referirme a muchos otros íconos de la historia nuestra, porque el Éxito está en el corazón de los colombianos. Por nuestras tiendas ha pasado buena parte de lo mejor del país en términos del deporte, la música, el arte, la alta costura. Acabamos de poner en marcha la última colección de Esteban Cortázar y pronto iniciaremos un programa de sensibilización con la ex reina Daniela Álvarez (hace unos meses perdió una de sus piernas) para promover acciones de accesibilidad, no sólo desde la infraestructura, sino de la sensibilidad y la empatía hacia los demás. Todo eso es sostenibilidad.

Una sostenibilidad que se traduce en un programa inspirador: Empresas con Propósito. ¿Qué es?

Uno de los conceptos que hace fuerte la administración es el de que las empresas tienen que cumplir un rol social, una acción que va más allá de su objeto comercial. En torno a eso se han constituido los Propósitos Superiores Corporativos, que buscan responder a los problemas y oportunidades de la sociedad, no de un grupo de interés. Para nosotros son más importantes 50 pequeños productores que uno grande que nos puede proveer lo mismo. Esa no es nuestra cadena de valor.

Con el tema de la crisis de los paperos, no nos demoramos un día en armar toda una estrategia para comprarles el mayor volumen posible. Así, el propósito de la compañía es hacer que su talento, sus clientes y sus proveedores entiendan que no basta con ser rentables en lo económico, sino rentables en lo social y como agentes de cambio.

Esta pandemia ha sido un reto enorme para todo el mundo, pero en el caso del Éxito aún más por su rol en términos de la salud de su gente y de sus clientes, en la protección del empleo y la reactivación económica. Hablamos de la triple crisis: salud, economía y biodiversidad. ¿Cómo ha sido todo este proceso?

 De muchos aprendizajes, pero también de poder reafirmar nuestros valores y, entre ellos, lo propio. Valorar lo colombiano. Antes de la pandemia ya veníamos haciendo ese recorrido. El 92 por ciento de los productos frescos que vendemos se compran en el país, de los cuales el 82 por ciento se compra de forma directa al productor. El tema comercial no es importante si no va de la mano de la gente.

Esta pandemia ha puesto a prueba la inteligencia colectiva de nuestra sociedad, pero en especial de nuestra visión del negocio, entendiendo que los resultados de lo que hacemos se evalúan día a día y se miden por el impacto que generamos en la gente. No compartimos que a la empresa le vaya bien si a la gente no le va igual. Nos guían los principios del valor compartido, el capitalismo consciente y las organizaciones sanadoras.

¿Esa inteligencia colectiva de la que hablas y los principios que guían la organización cómo se ven reflejados en la protección de la biodiversidad, punto central de la supervivencia planetaria?

 La compañía tomó una decisión en 2014 de realizar una película, Magia Salvaje, con la intención de dar respuesta a la pregunta sobre cuál es nuestra mayor riqueza en términos ambientales y la respuesta fue la misma: la biodiversidad. El siguiente paso fue hacerlo visible y decir con hechos “aquí está el testamento del país sobre su riqueza natural” y ahora tenemos que volver a preguntar: “cómo la protegemos”. Es decir, cómo pasamos a la acción. Y podría poner como ejemplo el caso de la ganadería que nosotros apoyamos.

La totalidad de la carne que vendemos ha sido monitoreada satelitalmente y sometemos a los proveedores a procesos adicionales a través de organizaciones como la WWF, Animal Bank y Portafolio Verde, con el fin de maximizar las soluciones basadas en la naturaleza (SbN). El Grupo acepta y aplica la premisa del Gobierno nacional de “Conservar produciendo y producir conservando”.

La protección de nuestra biodiversidad la aseguramos desde la cadena de abastecimiento. Además, estamos en los proyectos de Pago por Servicios Ambientales con Banco2 y hacemos control continuo sobre nuestra huella de carbono.

Ahora que estamos viendo los estragos del cambio climático y los desafíos que tenemos como sociedad para mitigarlos, otro tema que resulta vital para las ciudades es el urbanismo. ¿Cómo ha sido la experiencia del Grupo en torno a la construcción sostenible?

 Nosotros entendemos la construcción sostenible dentro del amplio espectro de las Soluciones basadas en la Naturaleza, pues no nos gusta nada que no se ejecute bien. Aplicamos a toda la cadena de valor los principios de economía circular. No sólo a la hora de desarrollar proyectos de gran envergadura, sino en el día a día. Estamos en plena campaña para reciclar lo que nos compran los clientes y que ellos acumulen beneficios que después redimen. El uso de las bolsas reutilizables ha sido de gran impacto, pese a los retrocesos que hemos tenido por obligaciones de bioseguridad.

Eliminamos el icopor y los pitillos plásticos, pero somos conscientes de que no es suficiente. La sostenibilidad no es para nosotros un punto de llegada, sino de mejora continua. Queremos avanzar en una cultura del rehúso.

Una mejora continua que hace parte también de esa cultura empresarial antioqueña de compartir experiencias y caminar juntos…

 Por supuesto. No estamos solos en el ecosistema productivo, sino en relación con otros actores que comparten muchas visiones. Yo, por ejemplo, tengo una reunión cada 15 días con los líderes de sostenibilidad de las dos de las empresas más grandes del país: Sura y Argos, que están en los primeros lugares del índice Dow Jones de Sostenibilidad.

Con Eafit tenemos la Red del Pacto Global, en el que están las empresas paisas. Acá hay enormes sinergias y relacionamientos, porque vuelvo al principio: nuestros líderes no son los dueños de las empresas, sino sus administradores y eso hace la diferencia. Desde Juan Luis Mejía hasta Azucena Restrepo en Proantioquia, pasando por David Escobar y Claudia Restrepo en Comfama, y tantos otros referentes, hemos logrado compartir conocimiento y construir sociedad. Empresas con propósito, pero en sentido colectivo. Creo que eso está en nuestro ADN y tenemos que garantizar su sostenibilidad.

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