Desarrollo sostenible resiliente, una salida al atraso que genera la pandemia en el país

Expertos coinciden en afirmar que la pandemia del COVID-19 ocasionará retrasos en erradicación de pobreza de hasta dos décadas en Colombia. Aunque el panorama no es claro, se plantean diversas soluciones para empezar a salir del problema.

Jul27-min
Para los especialistas, el COVID-19 puede aumentar los niveles de pobreza a números de la década de los noventa. Esto haría perder al país cerca de 20 años de desarrollo humano.

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La crisis generada por la pandemia tiene efectos devastadores debido a las fallas pasadas y presentes del mundo en materia de desarrollo. Es más, el retraso que genera el COVID-19 puede ser de décadas dejando a los países con retos fiscales masivos y crecientes. Es por eso que esta crisis, según la Organización de Naciones Unidas (ONU) nos aleja aún más de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Además, según el organismo, los países todavía no están tomando en serio los ODS, lo que se constituye en un gran problema si se tiene en cuenta que a los niveles inaceptables de pobreza, el avance del cambio climático, la persistente desigualdad de género y el déficit de financiamiento al desarrollo; se le suma el desafío masivo global que plantea los efectos del coronavirus.

Así lo expresó António Guterres, secretario general de la ONU, quien, además, aseguró que la falta de solidaridad y de cooperación internacional efectiva, sumados a la pandemia, en un momento en el que se necesita desesperadamente ir hacia adelante, nos puede atrasar años.

Guterres afirmó que la pérdida de 400 millones de empleos en el segundo trimestre de 2020 se traducen en la mayor caída de los ingresos per cápita desde 1870 y que 265 millones de personas sufrirían inseguridad alimentaria para fin de año, cifra que duplica a la población afectada por ese problema antes de la crisis mundial.

¿Qué hacer?

A pesar del panorama sombrío que marca la pandemia en el mundo, se plantean algunas acciones para empezar a cambiar ese rumbo. Una de esas alternativas es invertir en salud, educación, protección social y servicios básicos como agua potable y saneamiento, entre otros aspectos.

La crisis generada por la pandemia puede ser, además, una oportunidad para instaurar un multilateralismo incluyente y efectivo, que puede generar que se rompan prejuicios del pasado.

Otra alternativa, según Guterres, es la implementación de un paquete de rescate equivalente a un mínimo del 10% del Producto Interno Bruto mundial. “Es esencial contar con mecanismos de solidaridad para garantizar que el mundo en desarrollo se beneficie, y esto incluye que haya niveles adecuados de condonación de deuda. Tenemos que estar a la altura de la situación”, agregó.

Según la ONU, la pandemia deja la pérdida de 400 millones de empleos en el segundo trimestre de 2020. Esto se traduce en la mayor caída de los ingresos per cápita desde 1870.

¿Qué pasa en el país?

Los expertos señalan que en Colombia se pueden perder 10 o 20 años en erradicación de la pobreza debido a la pandemia. Lo más desesperanzador es que aún no se sabe cuál va a ser la magnitud real del problema.

Lo claro es que se han exacerbado las desigualdades en el país y en ese sentido son múltiples las inequidades de género, de acceso a servicios públicos y de acceso a las oportunidades, entre otros aspectos.

Por estas razones, los impactos que tendrá la pandemia en los ODS van a ser múltiples y van a hacer que las metas trazadas por el Gobierno Nacional a 2030 no se cumplan. Incluso, en los casos más optimistas, se dice que el Índice Gini va a empeorar y que los niveles de pobreza, medidos en razón monetaria, pueden aumentar a niveles de la década de los noventa, lo que haría perder al país cerca de 20 años de desarrollo humano.

En cuanto a los ODS, por ejemplo, en educación, la pandemia visibilizó las dificultades de acceso a la conectividad. Si este problema se compara entre lo urbano y lo rural el problema es aún más grave. Incluso en las ciudades, hay estudiantes que no pueden acceder a un buen servicio de internet. Esto afectará el desempeño escolar, la calidad educativa e, incluso, puede influir en la deserción escolar.

“En cuanto al empleo, hay jóvenes que se han visto en la necesidad de abandonar sus estudios para comenzar a trabajar y a buscar soluciones de ingresos para sus familias. Entonces, me temo que esta pandemia generará impactos en múltiples dimensiones. De ahí que será necesario contemplar, en las políticas de reactivación, no solo proyectos enfocados en lo económico, sino también en la generación de valor sostenible. En general, de desarrollo sostenible en todo el país”, afirmó el economista Sergio Tobón, director de Desarrollo Territorial de Proantioquia.

Para salir del bajón generado por la pandemia, es necesario, según los especialistas, contar con una sociedad activa y participativa que haga seguimiento a las estrategias para que los recursos, que son escasos, sean bien invertidos.

Las soluciones para Colombia

Aunque todo el contexto se ve en contra, los especialistas coinciden en que se debe ser optimistas y apelar a una cualidad que ha tenido la sociedad colombiana: la resiliencia. En este sentido, en el país se debería buscar un desarrollo sostenible de carácter resiliente. Es decir, que sepa aprovechar la crisis para generar más alternativas y oportunidades.

“Hay mucha incertidumbre por lo que está sucediendo. De todas maneras el impacto va a ser enorme, lo que a su vez puede conllevar a problemas muy serios en el campo ambiental. La pobreza genera que mucha gente tenga que buscar su supervivencia explotando de manera ilegal los recursos naturales y esto puede enredar también lo ambiental”, expresó Manuel Rodríguez Becerra, exministro, profesor emérito de la Universidad de Los Andes y miembro fundador del Centro de Objetivos de Desarrollo Sostenible para América Latina.

Según Rodríguez, en el Foro Nacional Ambiental le propusieron al ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Ricardo Lozano, antes de que llegara la pandemia, la necesidad de hacer un Plan Nacional de Bosques 2030. Este plan incorpora componentes como la restauración ecológica, el manejo sostenible de los bosques, los sistemas silvopastoriles, la transformación de la ganadería y la reforestación comercial. Estas acciones servirían para reactivar la economía colombiana.

Otra de las soluciones podría ser lo que está implementando la Comunidad Europea, que busca una recuperación económica para que, de manera simultánea, se combata el cambio climático con acciones y medidas concretas. Por ejemplo, condicionar los grandes créditos a la industria privada a que haya una reducción de gases efecto invernadero.

“Eso ya lo hicieron con la industria aérea, por ejemplo, con los grandes créditos que les dieron a Air France y Lufthansa. Para salvar esas compañías aeronáuticas, los empréstitos están condicionados a que se debe rebajar sustancialmente la emisión de gases de efecto invernadero en esa flota aérea”, agregó Rodríguez.

De otro lado, desde la óptica del desarrollo sostenible de carácter resiliente se tendrá que entender cómo se aprovecha esta crisis, que de algún modo saca a relucir lo mejor y lo peor de los seres humanos.

“Esta puede ser la ocasión para sacar lo mejor y que podamos entender que todos estos retos no dan espera. Puede que en un año haya gente que no se acuerde de la pandemia, pero todos estaremos todavía en una emergencia climática importante, en una amenaza a nuestros ecosistemas, a nuestra biodiversidad. Esas son las pandemias del futuro. No podemos olvidar eso y debemos buscar precisamente en esta crisis esas nuevas rutas hacia el desarrollo sostenible con carácter resiliente que debería marcar la agenda en los próximos años. Ahí necesitamos un compromiso muy denodado del Estado y del Gobierno Nacional en todos los niveles”, agregó Tobón.

Con este panorama se necesita que desde todos los estamentos y todos los actores se generen acciones y estrategias que permitan disminuir los impactos que tendrá la pandemia en la sociedad en general. Además, contar con una sociedad activa y participativa que haga seguimiento a las estrategias para que los recursos, que son escasos y que con esta crisis lo serán aún más, puedan ser invertidos y dirigidos a sectores que permitan generar ese desarrollo que tanto necesita Colombia.

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